¡Qué ganas nos tenemos!

Autora: Estefanía Mor

Pues, Rodrigo sigue ahí. 

En la conversación que tuvimos ayer una de las cosas que recapitulamos fue el tiempo que hace que nos conocemos y ya hace dos años de nuestro primer contacto. Y todo vino a colación de que estuvimos hablando de que el próximo día que nos podamos ver van a saltar chispas. Puede que nos tengamos más ganas que la primera vez, que sintamos más ansiedad, si cabe, que aquella vez que no nos conocíamos y no sabíamos que íbamos a sentir estando el uno con el otro.

Nada más tenéis que echaros para atrás en el tiempo y tener curiosidad en leer algunos de los relatos que durante ese tiempo Rodrigo era el protagonista. Recordad que también es el co-autor del libro que publiqué y en el que relatamos nuestras vivencias reales.

Sigue poniéndome muy cachonda escuchar su voz al teléfono. Sabe cómo modularla para que suene todo lo sensual que él sabe. Las dos últimas semanas me ha dado gran alegría hablar con él. Llevaba una temporada un poco “despistado” con su nuevo trabajo y mi comunicación con él no ha sido muy a menudo. Pero, sigue aprovechando su escapada semanal al supermercado para llamarme.

Me encantaría que pudierais sentir lo que sucede en mi cuerpo cuando su voz se transmite por el auricular. Algo se activa en mi y se que en él también ocurre. Nos ponemos cachondos mutuamente con él simple hecho de hablar.

Durante algunas de mis masturbaciones mis pensamientos recurrentes son con él en acción, en su coche en un parking, vergonzoso en la terraza de un café, follando como locos en un hotel de Sevilla… mis escapadas a la intimidad de mi jardin para correrme mientras escucho su risa, tan, tan sensual.

Todo eso me viene a la mente cuando le escucho y automáticamente mis bragas se humedecen. Estamos comentando sobre nuestras vidas, nuestros hijos, la compra, el trabajo … y nuestros tonos de voz comienzan a cambiar para preguntar sobre temas más directos, aunque cambiemos enseguida de tema de conversación.

  • ¿Llevas abrigo largo?
  • Jajaja,  no, no es muy largo pero tapa lo que debe de tapar
  • Bueno, seguro que cuando te has vestido no has pensado que íbamos a hablar

Rodrigo se empalma mientras habla conmigo y lleva su carrito de la compra por los distintos pasillos sin que se le olvide nada que llevar de la lista de la semana. Me encanta comprometerle y que se abulte su pantalón para que cualquiera que se fije se de cuenta de que su polla tiene ganas de sexo.

Cuando va a pagar me cuelga y me llama ya desde el coche con el manos libres. Ahí es donde sabemos que algo puede pasar aunque hay veces que nos ponemos a contarnos cosas y se nos pasa el tiempo del trayecto hasta su casa. Hay días que ha dado incluso algunas vueltas de más por la urbanización para no tener que colgar. A Rodrigo se lo cuento todo, incluso, antes que un morboso amante, le considero mi amigo. Y, está a mi lado en la medida de lo posible, me apoya y me ayuda, por eso me gusta hablarle de mis cosas.

Hoy tenemos ganas, nos tenemos ganas. Llevo todo el día caliente. Cuando me ha llamado he pensado que le barruntaba de alguna manera. Y se lo he dicho, riendo. Le encanta oírme reír y si provoca él esa risa, aun le gusta más. Me he masturbado esta mañana, dos veces antes de levantarme de la cama y otra después de comer, en el sofá, mientras humeaba mi café sobre la mesita delante de la chimenea. Ahora, mientras le oigo, tengo ganas de tocarme de nuevo. Estoy cachonda perdida. En mi forma de hablar, él lo reconoce y me provoca. Coloca esa voz sensual que sabe que me vuelve loca y me dice lo que espero oír.

  • Tengo muchas ganas de follarte, me dice de repente
  • Mmmm y yo de que me folles, le respondo mientras un escalofrío recorre mi cuerpo
  • Aunque lo primero que haré cuando te vea será darte un gran abrazo
  • Eso me va a venir muy bien, pero que muy bien. Eso pero que sea más pronto que tarde, que ya toca.
  • No se si después aguantaré mucho sin correrme. Puede que suceda como la primera vez, que no reprimí mis instintos
  • Sabes que no pasa nada, y no tienes que reprimirte, además. Hay más cosas que hacer mientras vuelves a estar preparado para follar. Me he hecho una experta en squirt y todavía no lo has experimentado. Estoy deseando que lo veas
  • Mmmmm ¿eres como una fuente? Me va a encantar beberte. Que pongas tu coño en la boca, que te sientes en ella y que me riegues.

Mi mente se fue a aquella habitación de hotel, bueno, una de ellas, en la que me senté en su cara y su lengua se paseaba por mi coño. Me vi hurgando con mi mano para conseguir ese líquido preciado y bañarle con él. Mi imaginación activó mi deseo de tal manera que mi clítoris comenzó a palpitar y necesitar de mi mano. Con una tenía el teléfono y la otra entró en mi pantalón para sentir unas bragas muy muy mojadas. En cuanto toqué esa humedad comencé a susurrar que me iba a correr. Rodrigo no dejaba de decir que deseaba todo en su boca, que se lo diera todo, todo. Su voz es jadeante, deseosa, imagina también y oírle en ese éxtasis hace que mi orgasmo reviente en mi interior. Mis piernas se abren más, arqueo la espalda, estoy sobre la cama. Vine a esconderme aquí cuando comenzamos a hablar porque sabía lo que iba a ocurrir. Mis ojos están cerrados y sigo imaginando. Me gusta mucho sentirme así.

  • Ahora sí que tengo la polla dura. ¡Qué capacidad tienes de ponérmela así! ¡Es increíble! No me cabe en el pantalón. Tengo ganas de tantas cosas contigo… 
  • Habrá que buscar un hueco en nuestras agendas
  • Si, habrá que buscarlo. ¿Sigues poniéndote cachonda escuchando mi voz?
  • Claro que si, tienes tú también una capacidad única.
  • Si tienes la polla dura sería estupendo poderla meter en mi boca y hacer que me dieras todo lo que tienes para mi guardado. Lamería de arriba a abajo, la chuparia muy bien hasta que no puedas más y me tengas que soltar toda tu leche y no deje ni una gota. Tragaré lo que me des para que no manche nada. Me relamo de placer. Sé que mientras hago eso, mis pezones serán acariciados con maestría y pensar en eso me lleva a correrme. Me voy a correr otra vez, cariño. 

Mientras digo eso, me veo en la situación y mis dedos van hacia uno de mis pezones. Con mis ojos cerrados y esa voz pidiéndome más voy a seguir corriéndome. Ese pecho acariciado es el que inicia una cascada de sensaciones que sacuden mi cuerpo, erizan mi vello, hacen sacudir mis caderas arriba y abajo imaginando una polla en mi o una boca habilidosa. No hace falta que toque mi coño para que vibre y provoque un climax maravilloso con Rodrigo al otro lado del teléfono.

  • ufff, como estoy cariño!! ¡¡Como tengo la polla!!
  • Yo sé de una que va a salir ganando esta noche
  • Jajajaja, si, claro, si no caigo rendido como todos los días últimamente. Pero si, puede ser que tenga regalito hoy
  • Mmmmm que gusto, cariño. ¡¡Que ganas te tengo!!
  • ¡Que ganas nos tenemos! Quiero volverte loca de placer y hacerte perder el control
  • Estoy deseando

Llega el momento de colgar. Ya ha llegado a casa. Me deja una sensación de vacío por un momento. Estoy a gusto hablando con él, me hace sentir bien independientemente de que haga que me corra solo con oírle.

Me acabo de dar cuenta de que, desde que estoy con Ángel, creo que no me había corrido al teléfono con Rodrigo. Sí que habíamos hablado pero llegar a correrme como hoy, no había sucedido. Y, ahora…. jajaja, que tontería!! Os parecerá algo tonto pero se me plantea una duda. ¿ Estas cosas se cuentan así por que si en una relación liberal? Es decir, cuando hable con él por teléfono la próxima vez le digo algo así como: “ Ahhh cariño, por cierto, he estado hablando con Rodrigo por teléfono y me he corrido un par de veces. Ha estado muy bien. ¿Qué tal tu día?” O bien, no se dice nada y cuando salga la conversación ¿se cuenta a colación de algo?…

Y, no os confundais, no. No temo la relación de Angel en absoluto que va a ser de completa aprobación pero la cuestión es para mi, las formas, la manera de actuar. Me gustaría que, incluso, sirviera de morbo para nuestra relación y para eso tengo que encontrar la fórmula. Seguro que la descubro….

Por lo pronto, hasta que no sepa cómo hacerlo, no compartiré con él este relato jejeje

4 comentarios sobre “¡Qué ganas nos tenemos!

  1. Se dice algo así como….
    – El otro día recibí una llamada de Rodrigo que me hizo muy feliz
    -Sí??? Qué te contó??
    – Contar… no mucho, pero aún siento cómo me palpita el coño…

    Algo así…

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