Con mi amiga danesa en un local swinger

Autor: Ilusionado

Nunca imaginé que la visita de Mette, una chica de Dinamarca que ya hacía unos meses había conocido por una app de contactos, iba a provocarme tal cantidad de vibrantes estímulos y experiencias. 

Mette me saludó un buen día hablando claro que estaba casada pero abierta a intercambiar relaciones por el mundo. Había visto unas fotos y una descripción mía, volvía de España tras una gira con la orquesta donde toca y que se sentía muy atraída por lo español y los españoles y que si quería ser su amiga cibernética. ¡¡Me tocó la lotería!!. 

Planeamos su visita de 4 días y 3 noches a Madrid y entre sus sorpresas estuvo hablarme de una sala swinger. Ella frecuenta algunos lugares liberales en Copenhague y algún contacto le habló de este lugar en Madrid. Estaba deseando experimentarlo y a mí me encantó la idea. Nunca había estado en ese tipo de locales y nunca había tenido una experiencia swinger. Decidimos que iríamos el sábado.

El viernes llegó y nos lo dedicamos el uno al otro en mi casa, en la cocina, en el sofá, en la amplia bañera, en la cama…. Fue una noche inolvidable. 

Dicen que el amor entra por la comida, y ahí en la cocina comenzaron nuestros juegos. Una botella de vino de Rioja, ayudó a romper el hielo, aunque los dos estábamos decididos a pasarlo en grande. Y tras un brindis llegaron los primeros besos húmedos y deliciosos, las primeras caricias, pero ella llegó muerta de hambre y no solo hambrienta de sexo así que tras cocinar y una ligera cena llegó ya el momento de sobremesa sexual. Me declaró que le encantaba el sexo tántrico, el ir despacio, pero a la vez con intensidad y pasión. Nos íbamos descubriendo y todo ello en inglés que le daba más morbo, buscando las palabras adecuadas en cada circunstancia. Ella venía a disfrutar, pero a la vez se le notaba su experiencia tántrica y quería que yo como anfitrión sintiera, tal vez, cosas que hasta la fecha no había experimentado sexualmente. Fue una noche en la que me dejé llevar, me dejé acariciar….. Ella jugó con mi cuerpo, con mi pene, con mi glande de una manera que no había conocido en otras manos o en otra boca. Se notaba su experiencia y su pasión. Me declaró que fui un gran alumno y que supe contener cualquier urgencia a cambio de mayor intensidad y placer prolongado. Los dos disfrutamos en este primer asalto hasta altas horas de la madrugada. 

El sábado por la mañana queríamos ir a La Pedriza a un sitio naturista y broncearnos completamente en libertad, pero amanecimos muy tarde por lo que lo cambiamos por un paseo por la ciudad. 

Ella acostumbrada a los sitios swingers en su ciudad que empiezan muy temprano, quería ir lo más pronto posible por lo que sobre las 21h estábamos allí. ¡¡Fuimos de las primeras parejas en llegar!!.  Nos atendieron muy bien y estuvimos muy a gusto en la barra intercambiando besos y caricias y decenas de historias morbosas que nos habían pasado en nuestras activas vidas sexuales. Fue un repaso de lugares donde lo habíamos hecho, de nacionalidades que habíamos experimentado y momentos locos que habíamos vivido. Ella supo desde muy niña su atracción por el sexo. Ya con 13 años se sintió mujer y tuvo su primera relación. Lo demás estaba por venir. Ahora es feliz con una relación larga y dos hijos, pero totalmente abiertos ambos a conocer otras gentes. Todos unos swingers.  

Y claro, los locales swinger no se encuentran en su mejor momento hasta pasada la medianoche, por lo que, tras 2 horas allí decidimos salir fuera a picar algo y recuperar fuerzas. A nuestra vuelta pasadas las 00:00 horas aquello comenzaba a calentarse. Ya la gente andaba en sus toallas y se veían las primeras relaciones explícitas. Decidimos darnos una ducha y disfrutar del jacuzzi. Allí estuvimos intercambiando caricias y roces, esperando que alguien entrara, pero no fue el caso. Todavía no sabíamos que nos iba a deparar la noche. No teníamos nada claro cómo era la dinámica del local. Ya comenzábamos a ver parejas que, entre ellas, alrededor del jacuzzi comenzaban a devorarse, pero nosotros veníamos a intercambiarnos y eso no estaba ocurriendo. 

Tras secarnos decidimos ojear que estaba pasando debajo del jacuzzi donde hay una pequeña cueva, que llaman el Submarino, con capacidad para cuatro parejas, dos a cada lado y una quinta en espera justo a la entrada. Y allí estábamos los quintos, listos para ver si se abría un hueco como así ocurrió. De repente una mano masculina pidió permiso para acariciar a Mette y ella complacida dijo que “yes” (pues nos comunicábamos en inglés, lo que dio más morbo a todos los presentes).  Se trataba de una pareja joven que acababa de llegar y que quizá ya había tenido su primer encuentro con otra pareja que nos cedió el sitio. Nosotros pasamos en 0 a 100 en 4,9 segundos como se dice en automoción. De repente me encontré con la compañera del chico que disfrutaba Mette. Se trataba de una chica joven, con una piel muy blanca y un cuerpo muy firme y duro. Fue una delicia sentirla desde el primer instante.  Acariciarla y besarla y notar como jugaba con su boca con mi rocoso pene que parecía que iba a explotar de gusto. 

Photo by Snapwire on Pexels.com

De forma natural comenzamos a intercambiarnos entre los cuartos, más bien entre las chicas ya que ambas se sintieron muy atraídas. Mette se considera parcialmente bisexual y esta chica le gustó mucho. Tuvieron su momento de chicas y nos fueron invitando a hacer tríos con ellas. La temperatura iba subiendo. Estábamos en ello cuando otra pareja pidió permiso para un toqueteo y besuqueo temporal.  Nos empezaron a tocar y ponerse cachondos.  De repente desaparecieron y volvimos a nuestro intercambio de parejas. La joven chica blanquita estaba super excitada, a puntito de caramelo. Así como su chico con Mette. Tocaba el momento de ponerse los condones, nos dijimos.  Sentí una calurosa bienvenida en un coño super húmedo y ardiente. Estábamos muy a punto, pero nos compenetramos para extender el placer y jugar a muchas posturas.  Fueron unos minutos muy excitantes y placenteros.  Agarrando sus caderas, besando sus preciosos pechos, chupando su delicioso sexo. El orgasmo fue maravilloso. 

Y justo al mismo tiempo el chico que estaba con Mette explotó de placer.  Hubo química y física entre nosotros 4.  Nos volveríamos a ver para despedirnos más tarde.

Uff, nos dijimos. Nos había gustado, pero queríamos más.  Mette rápido lo encontró en un chico francés que presenció nuestro encuentro anterior. Como él sabía inglés le habló y le pidió experimentar. La pareja española del francés y yo decidimos darnos un respiro y probar más tarde. Yo tenía curiosidad por conocer el resto del local así que dejé a Mette haciéndoselo con el francés. 

Fui de sala en sala y aquello estaba al rojo vivo. Tenía mucha razón el amable chico alto que nos atendió al llegar al local, habría más de 50 parejas dándolo todo o casi todo!!. 

En una sala común descubrí a una chica sola y nos cruzamos miradas y caricias y de repente comenzó a acariciarme mis nalgas y mi pene por debajo de la toalla. Nos dimos unos tiernos besitos y me dijo que tenía que volver a su trío ya que había venido con una pareja y que seguro le echaban en falta. Hablamos de seguir luego. Más tarde la vería totalmente entregada a una chica mientras el chico que vino con ellas se lo hacía con una tercera.  Me quedó claro que su preferencia era por las mujeres. 

Volví a encontrarme con Mette que tenía una gran cara de felicidad. Estaba realmente disfrutando el lugar. A diferencia de los locales daneses, ella vio que enen ese local la gente se relacionaba más directamente. Quizá allí van totalmente desnudos desde un principio, dijo, pero la gente es más fría y racional a la hora de relacionarse. Ella estaba en la gloria de nuevo en España. 

Yo estaba de nuevo de lo más ardiente, pero ella necesitaba de un momento de descanso tras dos intensos polvos por lo que decidimos darnos una nueva ducha reparadora. 

Tras ella nos fuimos a una sala de intercambios a la derecha del local tras la barra, donde a ambos se nos fueron los ojos por una pareja de mulatos donde ella le estaba chupando su enorme aparato. Nos pusimos a su lado, pero ninguno se atrevió a tomar la iniciativa. Se notaba que quizá todos éramos nuevos en el lugar. O pensamos que no habría interés por su parte. Tuvo que ser una tercera pareja que vino que me empezó a tocar, ya que nosotros estábamos follándonos, lo que atrajo a muchos, cuando el mulato se dio cuenta que estábamos abiertos al intercambio. Fue como un pistoletazo de salida. Decidimos que había que rotarse. La mulata amablemente le ofreció el pene de su chico a la boca de mi caliente danesa y después me puso su culete a cuatro patas para que yo se la metiera. Durante años, por razones de trabajo, tuve que viajar mucho al Caribe y conocía muy bien la fogosidad de la mulata caribeña. Me encontré en la gloria dentro de ella. Y ella estaba encantada con mi afilado pene. Fue fantástico sentir y rodear con mis manos sus enormes nalgas al tiempo que le bombeaba todo dentro.  Tenía unas enormes tetas que colgaban en esa postura con unos pezones puntiagudos que recibieron el juego de mis golosos y humedecidos dedos. La negrita gemía de gusto y yo flotaba como el ambiente. Y allí estaba Mette, experta chupadora de penes, llevando al negrón al séptimo cielo.  El era grande y también super dulce, según me dijo Mette más tarde. Tuvieron un sexo más calmado y lento, disfrutando de lo lindo. 

En cambio, la mulata estaba más encendida y quería que le dieran duro y profundo. Ahí estuvimos atareados y quemando calorías hasta que cuando me dijo que “se venía” decidí que yo “me corría”. Fue muy caliente. 

Y tras estos encuentros en el local, vimos que ya eran cerca de las 4 de la madrugada. El tiempo había pasado volando!!.  Nos encantó la experiencia y nos lamentamos de que el domingo no estuviera abierto. Ella regresaba el lunes a Dinamarca y se llevó un gran recuerdo del local y de la gente que conoció y disfrutó. 

Ya estoy organizando un viaje a Copenhague, una visita a algún local swinger y algún trío con alguna de sus amigas vikingas. Me ha enseñado alguna foto y pinta muy bien.  ¿Alguien se anima, jjejjejeje?.

Y ahora lamentablemente no tengo a Mette para ir a intercambiar, pero seguro que algo surge. 

Me encantaría saber que os ha parecido esta primera experiencia. Besitos para ellas, abrazos para ellos. 

Ilusionado (Onswinger)

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