Preparada para el siguiente nivel

Autora: Estefania Mor

La vida es curiosa, muy curiosa. En estos últimos días la visualizo como un video juego. Cuando ya estás al final de la pantalla, has pasado todas las pruebas, superado todos los retos, enfrentado a todos los monstruos y has vencido, el juego te permite pasar de nivel. Solo se te permite cuando estás preparada para ello, cuando ya vas a poder ganar la batalla de lo que se te viene en el nivel superior. Pues, así me veo ahora. La etapa vivida ha sido maravillosa, he aprendido a gestionar nuevas emociones, a enfrentarme a nuevos “monstruos”, a moverme en distintos ámbitos y ambientes y ahora se me permite pasar el siguiente nivel. 

La ruptura con Jesús ha sido traumática por varios motivos. Estábamos, supuestamente, en lo mejor de la relación pero sabía que si seguía avanzando él no me iba a poder dar lo que yo necesitaba. En un momento de desesperación y de comprensión volvimos a quedar a cenar, necesitaba que se diera cuenta con mi presencia que ya todo se había terminado. Que mi decisión era irrevocable. Antes de que percibiera eso, ofreció todo lo que yo le había pedido, pero… ya era tarde. Decía lo que yo quería escuchar pero fue tarde. Mis sentimientos se habían desvanecido ante su falta de decisión en el momento clave de la historia. Todo no se puede tener y él quería seguir teniéndolo todo. Yo, preferí quedarme sin nada, tan sólo con el recuerdo de una bonita historia para que forme parte importante de mi vida.

Alguno puede pensar que esto que escribo no tiene nada que ver con el sexo y, la verdad, si lo piensas, no, no lo tiene, pero en este blog, mis historias sexuales están íntimamente ligadas a mi vida, a lo que yo siento.  Porque todo lo que os cuento es mi vida real. Lo que pasa por mi cabeza cuando follo y cuando vivo, así que soy libre de escribir lo que me parezca oportuno. Creo que con estas pinceladas de sentimientos que os muestro sois capaces de entender mucho más todo lo que os cuento de los placeres que disfruto en el sexo. Así que, tengo claro que, el que solo quiera leer como meten una polla en un coño, tienen otros muchos blog donde elegir… internet está abierto para todos… y esto, al fin y al cabo, lo hago por gusto, por mi propio gusto de escribir lo que siento y lo que vivo.

Voy a dar fechas en esta ocasión, para que veais lo caprichoso del destino. Día 13 de julio, le comunico a Jesús mi decisión de no seguir con nuestra relación. Día 22 de julio, encuentro en una app de contactos, nada que ver con el mundo liberal, un perfil de una persona que me hizo mucha gracia. En su descripción decía algo así como que si quería convertirme en princesa, que él era mi hombre, que le encantaba bailar y otras muchas cosas más, todas divertidas. Además de que en la foto me pareció un hombre super atractivo. Así que… le escribí. Yo era libre, soy libre.

Me contestó a lo largo de la mañana. Me pilló en el coche, arrancando para salir de un parking y me enganchó la conversación. No suelo mirar las apps cuando estoy fuera de casa pero, eché un ojo y estuvimos un rato escribiendonos. En el cruce de líneas me concedió tres deseos si frotaba una lámpara mágica, así que le pedí una noche de ensueño en la que no me sintiera princesa, sino Reina… que una tiene una categoría jajajajajaja.

Deseo concedido!!!! vaya!!! parecía que mi Rey estaba dispuesto. Luego, la realidad…. está divorciado, con niños y estos quince días los chicos estaban con él, con lo que, quedar iba a estar difícil hasta el 1 de agosto. Así que me pidió cita como para el médico y se quedó reservado ese día para conocernos. Mientras pasaban los días, más cosas en común nos dábamos cuenta de que tenemos. Hablamos de nuestros pasados, nuestros fantasmas, del presente, nuestros gustos, lo que nos gusta disfrutar de la vida y de la libertad…. 

¡¡¡Gran Punto para el Caballero!!!! Valora la libertad frente a todas las cosas.

En mi autoanálisis de estos días llegué a una conclusión, sé lo que estoy buscando y si lo logro encontrar llegaré al equilibrio que necesito en este momento. Quiero una pareja que me de estabilidad con libertad… ¿difícil? mucho…. muy, muy, muy difícil pero… me encantan los retos y no cesaré hasta estar en ello. 

Tanto Angel como yo sentimos lo mismo cuando hablamos, estoy convencida de ello. Es como si te asomaras a un abismo (yo tengo vértigo) y alguien te sujetara para hacerte sentir seguro. Esos “alguienes” somos el uno para el otro. Angel para mi y yo para él.

Solo quedaba saber si ese feeling, esa piel con piel, ese sexo, ese estar el uno con el otro serían tan estupendos como se prometía desde nuestras conversaciones. El plan se fué enrevesando. De quedar para tomar algo, se amplió a comer, café y, por la noche yo tenía que trabajar. Organizaba un avistamiento de cielo con astrofísico incluido, muy interesante y, la verdad, me apetecía vivirlo con él. (cuando le había reservado el día no recordaba que tenía eso en mi agenda) pero, nada más lejos que decirme que no, se apuntó pensando que era perfecto.

El día 1 de agosto, día de la cita… llegamos puntuales los dos. Cuando estaba buscando aparcamiento ya vi a un hombre dentro de un coche que sabía que era él. Ya estaba estacionado, llevaba gafas de sol, camisa a cuadros y tuve que dar una vuelta para encontrar sitio. Mientras aparcaba dos coches más atrás de él, sonó el móvil. Cogí el manos libres mientras maniobraba y le dije que le estaba viendo. Se había puesto chaqueta encima de la camisa y permanecía de pie junto a su coche. El miraba a todos lados y no me veía hasta que me localizó y se acercó hasta mi. Dos besos en las mejillas con mascarilla, le había visto la cara antes, ahora no se la veía pero sabíamos que sonreíamos los dos. Cuando comenzamos a caminar hacia donde íbamos a tomar algo me dijo que esperara. Abrió su coche y sacó una rosa roja que me ofreció. Que bonito detalle!! Decidí llevarla conmigo y lucirla en mis brazos cual trofeo. Era preciosa… me encantó que me la regalara!! La rosa nos acompañó todo el día allí donde íbamos, en mis brazos.

Photo by Tucu0103 Bianca on Pexels.com

No nos falta conversación y a él se le nota nervioso, así que dejo que hable él para que se tranquilice un poco hasta que me pide que le cuente yo cosas. Su primer beso, cuando volvía del baño en el restaurante después de comer, después de hablar largo y tendido y darnos cuenta que algo de magia estaba sucediendo. 

Un día maravilloso que pasó demasiado rápido. La noche llegó y con ella las estrellas que debíamos de observar junto con el grupo de personas que se habían apuntado a disfrutarlo. Contaba con varios compañeros que, sorprendidos por mi compañía, permitieron que estuviera pendiente más de él que de el telescopio. 

Sus manos recorrían todo mi cuerpo a su alcance. Empezamos de pie, pendientes de las explicaciones sobre constelaciones, planetas, estrellas fugaces…. y, después ocupamos las esterillas que yo había llevado para poder tumbarnos mirando al cielo. Me preguntaba si me gustaba que me tocara. Yo, deshecha de placer, le decía que me estaba encantando que lo hiciera. El cuello, los brazos, la espalda, la cara… besos, besos profundos que hacían que apartarámos la mirada del cielo y dejáramos pasar algún deseo que pedir al firmamento.

Por mi mente pasó que, si la noche hubiera tenido que acabar ahí, habría sido perfecta. Más bien, habría sido un día perfecto y estoy segura que él opinaba lo mismo. Despedida y cada uno para su casa con un calentón considerable, eso si. En mi coche los besos se volvían cada vez más perturbadores. Me pedía en susurros que me fuera a su casa pero yo no podía hacerlo. No había avisado a mi hijo de que iba a pasar la noche fuera y no me parecía correcto (lo que son las cosas.. primero pasa con los padres y luego hay que avisar a los hijos jejejej) A lo tonto eran las dos de la mañana y él vive a unos 80 km de mi casa… así que, no era viable. 

Estábamos en mi coche… ese que tantas veces ha ejercido de escenario en mis aventuras, en mis últimas aventuras. Algo podríamos hacer. Estaba ansioso por besar mis pechos, morderlos, sentirlos. Bajó mi sujetador levantándome la camiseta. Cuando las manos no alcanzaban cómodamente nuestros objetivos y las respiraciones estaban muy agitadas me susurró que fuéramos a su coche. Yo había aparcado a su lado y él tenía una gran furgoneta al lado que nos tapaba del resto del mundo en el parking al aire libre donde estábamos, así que, nos cambiamos a la parte de atrás de su vehículo. No sin antes decirme que lo del coche no era lo suyo. Me hizo gracia y me apeteció más entonces hacerlo allí, donde no se encontraba del todo cómodo. Que bruja soy!!! jajajaja

En cuanto entré en el coche, me bajé las mallas y me las quité junto con mis braguitas. Me quedé desnuda de cintura para abajo. Él también hizo lo propio. Quería comerme entera. Decía que quería probar mi coño y allí lo tenía, chorreando, deseoso. La postura no era de lo más cómoda aunque es un coche grande y llegó, tocó con sus labios en los mios e hizo recorrer un escalofrío de placer. La primera vez que un hombre alcanza ese objetivo me vuelve loca… y luego… también!! jejejej pero, es cierto que la primera vez es como un sentimiento virginal, mi destape en cuerpo al placer es de sentimiento de pérdida de la virginidad, novedad, sorpresa, no saber a lo que te expones, al placer que te van a saber proporcionar. Estaba muy muy muy cachonda. Él también lo estaba. Éramos dos bombas a punto de estallar y lo íbamos a hacer antes o después. 

Me recorría el cuerpo un placer embriagador, de punta a punta… de lado a lado… no podía pensar nada más que en el ahí y ahora. Su boca se acercó a la mía con sabor a mi sexo. Me encanta olerme, activa mi salidez. Nuestras lenguas se retorcían buscando la vuelta de locura que deseaban encontrar. Entonces sus dedos se introdujeron en mi vagina, no se cuantos, no se como, no se como ni que me hacía ahí dentro pero con una maestría maravillosa estaba haciendo que perdiera el norte. Me retorcí, le pregunté que qué era lo que me estaba haciendo. Sus dedos eran como una gran polla folladora que llegaba hasta lo más profundo de mi sexo y me daba un placer brutal. No tardó en llegar mi orgasmo: loco, descontrolado, silencioso, placentero…. mi cuerpo se sacudía de arriba a abajo para facilitar el movimiento de aquellos dedos mágicos que tanto placer me estaban facilitando. Siguió en su empeño de volverme loca y de ofrecerme más placer. Los squirt no tardaron en llegar. Cuando la fuente comenzó a trabajar, él y sus movimientos se prometían rápidos, certeros… conseguían su objetivo y me susurraba al oido: “¿Dónde habías estado escondida?, ¡¡que maravilla!!” Esos dedos-polla me transportaban a un lugar del que no me gustaría nunca regresar, ese lugar donde todo es placer, locura y no cabe nada más que el tu y yo, tu placer y el mío. 

Habíamos llegado a un punto de éxtasis estupendo pero yo no sabía como era su polla todavía. Había palpado algo cuando estábamos en mi coche y sabía que me iba a gustar por la dureza que prometía pero no se la había visto ni la había sentido. Si no se animaba a empotrarme estando tumbada en el asiento era momento de tomar las riendas de la situación y me senté a horcajadas para cabalgar ese cuerpo que estaba como loco por meter la polla en ese coño tan deseoso de placer. 

Ese momento también es muy especial. La primera vez que siento una polla me da mucho mucho morbo. La clavé, la sentí, la introduje hasta el fondo cabalgando, echándo mis pechos en su boca, bajando mi boca a sus labios. Angel elevaba sus caderas para clavarmela más al fondo. Tiene una polla espectacular, ancha, larga, parece hecha para mi coño. Me lo llena, toca todo lo que tiene que tocar estando ahí dentro y cada vez cabalgo más deprisa. Se que esa polla puede darme todo el placer que necesito sin necesidad de tocarme, sin nada más que su presencia en mi, y, lo consigue… lo noto, siento esa presencia inminente de éxtasis. El clímax es brutal, me corro mucho, mucho mientras sus manos recorren mi espalda y veo su cara desencajada de placer. Él no está cómodo del todo, le está gustando pero no encuentra su sitio en el coche. Así que, después de correrme bajo a mi sitio y acerco mi boca a su polla llena de mi.

Sabe rica, está dura, sabrosa y quiere correrse. Mi boca recorre ese falo de arriba a abajo, entra, sale, chupo, lamo, babeo, escupo.. mientras, con mi mano, el movimiento acompaña para dar más placer. Echa su cabeza atrás y masculla el placer que le estoy dando diciendo: “¿pero, qué me haces?, ¿que me haces qué está tan rico? ¡¡me estas volviendo loco!!!!” Yo sigo en mi empeño de ofrecer gusto con mi boca. Rápido, lento, paro… ahora vuelvo a hacerlo rápido, meto toda la polla en la boca, la saco, chupo solo la puntita, la rodeo con mi lengua. Cambios de ritmo… sujeto su erección con mi mano y aguanto su eyaculación un par de veces para que cuando se corra vea las estrellas … como hace un rato las vimos en el cielo.

Me avisa de que se corre… me lo voy a tragar… lo quiero todo para mi, ni una gota dejo fuera. Quiero saber a qué sabe esa leche. Quiero quedarme con algo para mi esta noche. 

Mi regalo, llevarme su leche y una preciosa rosa roja que, todavía tengo en mi habitación. No ha perdido ni un pétalo y sigue oliendo como el primer día. Todas las mañanas me da los buenos días con su aroma desde hace quince. 

A la mañana siguiente, cogí los bártulos de piscina y me fui a su casa, a vivir un día en sus dominios, en su salón, en su cocina y en su habitación. Bueno, no fue un día… me “atrapó” y fueron un par … muy, muy, muy intensos. Estan siendo unos días llenos de placer, buen rollo y felicidad…. MA-RA-VI-LLO-SO

Os cuento más cosas en nada… 

9 comentarios sobre “Preparada para el siguiente nivel

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