Intercambio de roles


Autor: @nosecarlos1 

Inma ha ido ganando experiencia en su vida gracias a sus encuentros ocasionales buscados en páginas de contactos que le han llevado a aprender y experimentar muchas cosas del ámbito sexual. Como tenemos un nivel de confianza y comunicación máximo, nuestras innumerables charlas me han servido también para aprender de ella y llevar prácticas a cabo con mis contactos y como no, también han servido para que durante estos últimos años, mi deseo de volver a mantener encuentros con ella, sea máximo, aunque, siempre ella lo ha rechazado. Además, se ha podido permitir comprar una casa muy cerca de donde vivo en la cual en una habitación, ha ido poco a poco configurándola como un lugar para poder disfrutar de diferentes prácticas mas allá del sexo vainilla.

En los últimos años, en su repertorio de actividades físicas ha incluido acudir a clases de pole dance y patinaje de resistencia y de velocidad, y su cuerpo se ha ido transformando con el tiempo a eso que tenemos en mente por cuerpo “danone” haciendo de ella una mujer todavía aún más bella físicamente.

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Intercambio de roles

Jueves, diciembre 2019. Día de mostrar a los responsables de negocio de la empresa los proyectos planificados terminados para fin de año. Día aburrido de charlas y resolución de dudas que terminan con una comida informal reunido el equipo entero. Inicialmente el plan era comer y luego disfrutar de la tarde tomando algo junto a modo de celebración por el trabajo culminado y también de celebración por las próximas navidades. 

Una vez acabada la comida, en un bar cercano empezamos a tomar unas copas, pero el ánimo de la gente no era de estar mucho rato y estirar la tarde, así que se me ocurrió escribir a mi amiga Inma para ver si le apetecía quedar por el barrio a tomar algo, pues llevábamos unas semanas sin quedar. Y por suerte, recibí su afirmativa respuesta. Ella viajaba la tarde del día siguiente a su tierra para comenzar a disfrutar de sus vacaciones de Navidad así que quedamos a las 18:30 en el bar de debajo de mi casa con idea de tomar algo y retirarnos pronto.

Debido al atasco para entrar a Madrid, llegué el último y al abrir la puerta del bar, Inma ya estaba sentada en un taburete de la barra con su cerveza y su aperitivo y con una falda que sin ser minifalda si que permitía ver mucho de sus espectaculares piernas, detalle que no pasa desapercibido para mis ojos y que así se lo hago saber. 

La tarde fue avanzando y las cervezas fueron cayendo una tras otra, además sacamos en claro apuntarnos organizar una comida con personas que hacía tiempo que no nos veíamos y también antes del verano apuntarnos a una prueba deportiva de bastante intensidad y esfuerzo juntos. Esas dos cosas animaron mucho a Inma y se le veía contenta y feliz; además el hecho de ofrecerme a organizarlo yo, le hizo más ilusión aún pues ella es muy vaga para organizar cosas. En multitud de ocasiones charlando, le hice comentarios sobre lo bien que le sentaba esa falda y lo preciosas que tenía sus piernas, fruto de la cantidad y calidad del deporte que practica, y ella que no es zorra ni nada, no hacía más que vacilarme preguntándome si no querría ver más jajaja. Además aproveché para contarle una anécdota y es que había comprado “en la calle” unos boxers pero que resulta que hubo confusión y me dieron de talla M cuando la mía es superior, y en estos casos no hay opción a devolución; y qué bueno, en casa me los había probado y que de puro estrecho que eran, me hacían “un buen pollón” con ellos puestos jajaja, aunque Inma, de nuestro único encuentro hace años, ya conoce de sobra cómo es mi cuerpo.

Sobre las 10 de la noche decidimos poner punto y final después de haber tomado unas cuantas cervezas, y coincidía que estaba cayendo un chaparrón bien fuerte, con lo cual por fin iba a hacer uso del paraguas que había estado paseando todo el día por Madrid sin necesidad de usarlo. A pesar de que ya somos vecinos, caía tanta cantidad y con tanta fuerza que acompañé a Inma a su casa, y ya en el portal antes de meterse, Inma me sorprendió dándome dos castos besos de despedida en las mejillas, raro en ella, pues no es muy cariñosa socialmente hablando.

Una vez que llegué a casa y lavándome los dientes, pensé porqué demonios me había dado dos besos y me animé a escribir un mensaje que decía:

“Inma, que bien lo hemos pasado, da recuerdos a tu familia, no me olvido de lo que tengo que organizar, y una vez más que sexi estabas hoy”

Tras intercambiar algún que otro mensaje mas, de repente me escribió:

“Mañana me voy con mi familia y voy a estar dos semanas sin poder quedar con nadie, y estoy muy cachonda, necesito follar, ¿vienes?”

Todo lo rápido que pude, respondí:

“En 5 minutos estoy en tu portal tocando el timbre”.

A lo que me respondió:

“Que sean 10 y no te olvides de venir con unos de esos boxers que te quedan diminutos”.

Costó ponérselos, y sin perder más tiempo me acerqué hasta su casa, con la dificultad de caminar con algo que oprime y mucho los muslos. Toqué el timbre y sin respuesta heart-2718815_1280alguna abrió y rápido subí por las escaleras hasta su planta, y allí estaba, con la puerta abierta, con la misma ropa  que llevaba puesta en el bar, esperando con la luz encendida en el descansillo con su sonrisa brillando. Al cerrar la puerta, me preguntó:

“¿Cómo no te has dado cuenta cuando nos hemos despedido en el portal que me apetecía esto?”

“Inma, para mi dos besos en la mejilla no es señal de querer sexo, pero sabes que con decir ‘quiero sexo contigo’ a mi me basta”.

Sin decir nada, me soltó dos bofetadas en la cara y puso mis manos tras mi culo y bajo violentamente mis pantalones hasta los tobillos dejándome con los boxers al aire.

“Ni con esos boxers 3 tallas menos que llevas, se te marca la polla inútil”.

Y cogió una fusta que tenia en el suelo (yo ni me había fijado en ella al entrar) y me golpeó 4 o 5 veces sobre mi polla que aún no estaba firme provocándome más dolor que placer. Aún dolorido y con los pantalones así, me fue dando empujones hacia la habitación de su casa habilitada para sus encuentros sexuales mientras me daba cachetes en mi culo. Una vez dentro de la habitación, cerró la puerta y me ordenó colocarme en el centro de la misma. Me quitó el forro polar y la camisa y me esposó con mis manos por delante. Golpeó varias veces con su fusta mi culo hasta que agarrando mi ya dura polla que luchaba por salir del boxer pero que no podía por lo apretado que me quedaba, me susurró al oído:

“¿Quieres follarme?

“Siiiiiiii”.

Cogió un gancho de esos que hay en las carnicerías o en las charcuterías donde se cuelgan los chorizos, en un extremo puso una argolla de las esposas y el otro extremo lo metió en un gancho que tenia colocado en el techo, de modo que mis manos esposadas, mis brazos quedaban hacia arriba y todo mi cuerpo quedó indefenso. Inma se colocó a mi lado, y con su fusta golpeaba suavemente mis pezones y de vez en cuando los lamía con su lengua húmeda, hasta que decidió agarrar mi polla por fuera, aún estaba prisionera en los boxers bien erecta pegada hacia mi estómago, y sin sacarla comenzó a masturbarme con buen ritmo mientras su boca ahogaba mis gemidos …. de vez en cuando alejaba su boca de mi y susurraba cosas como:

“¿Te gusta perro?” … “¿Así de lento mejor verdad?”

y cosas así pero nunca dejaba de agarrármela con fuerza y de meneármela arriba y abajo con ritmo sin parar hasta que ya inevitablemente me corrí en mis propios boxers entre risas de Inma ….

“Eres un perro sucio, mira como te has manchado con tu semen”.

Con unas tijeras hizo un pequeño corte sobre un costado de mis boxers y después con sus manos los rompió y de esa manera me los acabó arrancando de mi; buscó en los boxers mi corrida y fue depositándola por un lado de mi cara y por mi desnudo pecho.

“Tengo que limpiarte”.

Y con su lengua se fue aplicando por donde previamente había ido esparciendo mi propio semen por mi cuerpo. Cuando terminó y como aún tenía ganas de más, se arrodilló y lamió mi estómago, mi polla, mis huevos que aún tenían restos de la corrida hasta dejarme bien limpio. Eso hizo que mi polla no perdiese toda la erección, aunque tampoco se puso dura durísima, lo que hizo que Inma se enfadase por mi falta de respeto ante sus atenciones hacia mi, así que decidió que merecía una pequeña lección. 

Del cajón de una consola sacó un bote de lubricante, un plug y una caja de preservativos. Colocó un preservativo en el plug

“Es mío, por eso lo protejo”.

Y colocada ya a mis espaldas sin que yo pudiera ver más, noté al de unos segundos sus dedos fríos impregnados en lubricante, y comenzó a penetrarme cuidadosamente con sus dedos y a la vez añadiendo más lubricante. Por mi  parte hubiera deseado que siguiese así, es algo que me da bastante placer, pero de repente escuché:

“Saca hacia atrás tu culo, ofrécemelo”.

Y obediente lo saqué tanto como mi postura lo permitía hasta que ella separó mis piernas con sus manos y poco a poco fue introduciendo su plug en mi culo, de una vez, sin parar, hasta que lo noté todo en mi cuerpo. Sensaciones agradables recorrían mi cuerpo con él puesto. Inma se colocó a mi espalda, su cara apoyada cerca de mis hombros, sus desnudos pechos en mi espalda y por lo que notaba en mis glúteos ella se había desnudado también en su cintura. 

“Tengo pendiente comprar un cinturón con polla, así que voy a hacer como que te follo”.

Y comenzó a bailar sus caderas a ritmo, como si me estuviera follando mi culo, con su plug en mi metido, una de sus manos acariciando mi torso, pellizcando mis pezones, la otra mano en mi polla masajeándomela otra vez, masturbándome de nuevo, poniéndomela dura una vez más, retirando todo lo posible la piel que cubre mi prepucio. Mis movimientos, mi cuerpo, mis gemidos de nuevo, mostraban que mi orgasmo estaba próximo, así que Inma se retiró unos segundos, sacó algo de ese cajón diabólico lleno de sorpresas y se puso arrodillada en uno de mis costados y me dijo:

“Incorpórate”.

Me colocó un preservativo en mi polla chorreante y me mostró su satisfayer que tras ponerlo en marcha, comenzó a pasarlo por mi polla a diferentes velocidades … realmente la tortura fue cuando lo puso directamente sobre la punta de mi polla, en el agujero, y comenzó a jugar con los diferentes modos de velocidad y vibración y a la par con su otra mano cogió el extremo del plug y empezó a sacarlo y meterlo, despacio, con suavidad … en unos pocos segundos tuve un orgasmo como pocas veces recuerdo en mi vida y aún cuando ya había terminado de correrme, Inma no paró con el plug siguiendo unos interminables segundos mezcla de dolor y pasión ……. 

Retiró con suavidad el preservativo de mi polla y lo dejó apartado; sacó cuidadosamente el plug de mi, su plug, qué honor haber podido disfrutar de su plug, descolgó el gancho del techo donde yo tenía inmovilizados mis brazos y soltó mis esposas. Se tumbó en la cama boca arriba, abierta, mostrándome su precioso coño depilado mojado como si saliese de la ducha, y vació el contenido de mi preservativo sobre la parte superior de su vulva, fuera, no dentro y me dijo:

“Comételo”.

Sin perder tiempo mi boca se hundió en su sexo y tras limpiar mi semen, antes de seguir, le premié con un delicioso beso blanco que nos supo a gloria a los dos, y cuando el néctar había sido devorado, tras una pausa en sus pezones que merecían ser saboreados, procedí a comerme aquel jugoso coño aquel palpitante clítoris mientras dos de mis dedos follaban su coño con violencia hasta que Inma entre sonoros gemidos tuvo su merecido orgasmo mientras aprisionaba mi cabeza con sus poderosas piernas … seguí relamiendo aquella joya hasta que suavemente sus manos apartaron su cabeza de su sexo, y me fundí con ella en un cálido abrazo.

Tras un rato de reposo y de charla, Inma aún tenía ganas de más, así que me propuso hacerme un pequeño baile para mi, aprovechando que lleva varios años dando clases de pole dance. Así que me senté sobre el borde de la cama con Inma comenzando a bailar, contoneándose, haciendo cosas increíbles para mi, y de vez en cuando poniéndose a mi lado con movimientos imposibles mostrando absolutamente todo su cuerpo en toda su bella desnudez. Mi mente y mi polla de nuevo recuperaron toda su excitación e Inma iba pudiendo ver como mi polla se volvía a endurecer hasta alcanzar su máximo esplendor, hasta que se sentó sobre mis muslos, abrazando mis caderas con sus piernas, y con sus labios vaginales, abrazó mi polla con los mismos; en ese momento comenzamos a besarnos y nuestras caderas se acoplaron en un ritmo tal que mi polla se frotaba contra su clítoris y viceversa, en una esplendorosa masturbación mutua de nuestros sexos hasta que un pequeño cambio de postura buscado por Inma, mi resbaladiza y desnuda polla entró hasta las profundidades mas calientes de ella.

“No te preocupes sabes que tomo la píldora y nunca follo sin preservativo salvo con gente de confianza”.

Es mi amiga de verdad desde hace muchos años así que sin salir de ella me apliqué en dar ritmo a mis caderas acorde a lo que el cuerpo de Inma iba requiriendo hasta que ambos llegamos a nuestro respectivo y caliente orgasmo fundidos en cálidos y babeantes besos y gemidos ahogados en boca ajena. Sudorosos los dos seguimos así algún minuto hasta que nos tumbamos para estar mas cómodos. 

Pero Inma estaba insaciable esa noche, había olvidado por completo que al día siguiente ella partía de viaje y quería más. Pactamos que yo tomaría un poco las riendas, así que le esposé sus  muñecas y la dejé de pie con sus brazos hacia arriba colgando del gancho como yo había estado anteriormente. Fui a la consola y entre todas las cosas que había encontré un látigo de colas. Me puse frente a ella y separé sus piernas y con el látigo castigué su sexo suavemente que en esos momentos empezaba a rezumar el semen de mi corrida.

“Cerda, mira cómo tienes el coño sucio”.

Y cogiendo entre mis dedos los restos mi semen que salían a gotas, le dada mis dedos a su insaciable boca hasta que ya su coño dejo de gotear corrida, momento en el que volvía a azotar su sexo con el látigo. Recuperé la fusta con la que ella me había castigado al principio, para azotar su clítoris, sus labios, mientras la excitación en ella subía por momentos, así que recuperé su satisfayer y colocándome a sus espalda, con una mano coloqué sobre su clítoris el satisfayer en el modo más rápido que tenía mientras con la otra mano me follaba su coño metiendo mis dedos hasta que sus rápidos espasmos me indicaron que tuvo su merecida corrida.

Aquello había conseguido excitarme de nuevo, poseer el poder de conseguir que alguien se corra en tus manos como tú quieras es indescriptible, excitante, salvaje, así que ahora yo necesitaba algo más; descolgué el gancho, liberé las muñecas de Inma pero se las volví a esposar esta vez en su espalda; me senté al borde de la cama, le ordené arrodillarse y le exigí una mamada a lo que se aplicó de veras, con toda la atención del mundo, de nuevo retirando con su boca toda la piel que cubre mi prepucio y procediendo a chupármela bien salibada hasta que no tuve más aguante y me corrí descargando mi cada vez menor cantidad de líquido en su boca.

Exhaustos, solté a Inma de sus esposas y en ese momento sí que me dijo: 

“Es tardísimo, mañana viajo y quiero dormir algo”.

Así que procedí a vestirme sin mis boxers, a la papelera fueron, mientras ella estaba en el baño limpiándose un poco; cuando salió dos besazos nada castos de despedida y girándose de imprevisto, me mostró que se había metido su plug en su culo.

“Creo que me voy a masturbar una vez más, yo sola, sin ti”.

Y me fui. Qué zorra es, insaciable, pero es mi amiga y hoy es el día que suplico que no tengan que pasar tantos años para volver a disfrutar de una batalla tan intensa tan sexual como con mi AMIGA Inma.

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