Mi primera infidelidad


Autor: @nosecarlos1

I, de Inmaculada, Inma como ella prefiere que le llamen. La conocí en el trabajo en el año 2000; nos fuimos haciendo amigos con el paso del tiempo hasta el punto que debido a circunstancias vividas por ella en su vida soy su mejor amigo, dicho por ella, y ella es mi mejor amiga, dicho por mi. No tenemos secretos de ninguna índole y cada uno sabe cosas del otro que nadie más conoce en este mundo. Si algún día decidiera vivir otra relación acompañado de una mujer, sería con ella sin duda.

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Mi primera infidelidad

Viernes, finales de noviembre de 2012. Día frío y lluvioso pero en el fondo contento porque ya se acababa la semana laboral y porque por la noche, tenía otra nueva cita con Inma para tomar cervezas y charlar de todo. 

A las 8 de la tarde estábamos los dos ya sentados en el bar que siempre comenzamos a tomar algo. La charla discurría contándonos cosas del trabajo, anécdotas, quejas de los jefes; para ir cambiando de tema y hablar de temas como sus clases de baile de salón o sobre la última avería que había tenido yo en mi coche. Como no paraba de llover, en ningún momento nos planteamos cambiar de sitio y sobre las 12 de la noche, nuestro gran amigo tras la barra Félix, nos indicó que nos invitaba a la última cerveza y que lamentándolo mucho tenía que cerrar. Fue a la hora de pagar cuando caímos en la cuenta que habíamos tomado ambos bastantes cervezas, una docena cada uno, pero como Félix siempre se encargaba, habíamos estado muy bien acompañados de generosas tapas y nuestros cuerpos aún podían aguantar un rato más, así que decidimos desplazarnos al cercano “pub del barrio” donde también nos dejábamos caer alguna que otra vez. Cogimos sitio en una de estas mesas altas con sus correspondientes taburetes y allí dejamos las cervezas a un lado y nos pasamos al mundo de las copas, que en este caso decidimos tomar gin tonics, aunque teniendo cuidado que la camarera no echase demasiada ginebra, ya que en mi caso, el sábado yo tenía que acercarme un rato al mediodía por la oficina para hacer unas pruebas que solo podían en fin de semana.

La conversación en ese momento se centró en mi persona, concretamente yo estaba pasando un bache en mi matrimonio y una de las consecuencias era que llevaba mas de 2 meses sin mantener relaciones con mi mujer. Inma como siempre atenta a mis palabras e intentando darme buenos consejos sobre como remediar en general la situación y en un momento dado de la animada charla, hablando del tema sexual me dijo:

“¿No te has planteado nunca poner unos cuernos?”

Fue una pregunta que me sorprendió pero que no rehusé responder:

“Inma, sabes que soy un gran tímido y aunque lo desee no me atrevo a hacerlo”

Inma no pudo evitar reírse y llamarme soso y alguna cosa más que no recuerdo, pero el caso es que mi respuesta fue totalmente sincera. A partir de ahí la conversación giró hacia temas de índole sexual, en plan, como te masturbas, como te va con tus novietes ocasionales y cosas así. Era ya el tercer gin tonic cuando Inma se levantó para ir al baño y de mientras pude comprobar que eran más de las 2 de la mañana, pero la verdad, estábamos súper a gusto y aún quedaba un buen rato para la hora de cierre. 

Pasaron unos minutos y ya estaba de vuelta Inma y antes de sentarse en su silla se puso a mi lado y me dijo:

“Abre la mano”

Y haciéndolo como me indicó, mi sorpresa fue que dejó su cálido tanga negro en mi mano y con una sonrisa se fue a su taburete. La verdad, me dejó sin palabras así que esperé para ver que me decía y fue muy agradable escucharla.

“¿Subes a mi casa y nos lo montamos?. Sabes que respeto mucho a tu mujer y vuestra relación, pero estoy un poco borracha y me sabe mal que lleves tanto tiempo sin sexo. Además, hace tiempo que no me acuesto con un casado y me apetece mucho”

Me costó un poco responder, no por las ganas, sino por la sorpresa; nunca me había visto en una situación similar, pero enseguida salió de mi un sincero y seguro “Sí”. La situación hizo que la sangre de mi cuerpo se empezase a concentrar en mi polla que empezaba a crecer con ansias de escapar de mis calzoncillos, así que le propuse subir ya dejando sin tomar el medio gin tonic que nos quedaba, a lo que Inma accedió con otra nueva sonrisa. De camino, andando unos 200 metros hasta su casa, seguimos hablando pero no de lo que iba a suceder, sino de que aún seguía lloviendo y hacia frío.

Una vez que subimos a su pequeño apartamento donde el salón hacía las veces de habitación, nos servimos dos cervezas y nos sentamos en la cama que tenía sin ocultar al lado de un pequeño sofá y en ese momento, yo aún tenía en mi mano el botellín de cerveza, Inma se abalanzó sobre mi boca y metió su húmeda y caliente lengua hasta lo underwear-2613034_1280más profundo de mi boca. Por un segundo tuve que pararla porque veía que aquella cerveza acababa sobre la cama y en cuanto pude dejarla sobre una mesita, fui de nuevo atrapado por las garras de Inma, garras que incluían un asfixiante pero dulce beso y una de sus manos introducida en mi pantalón manoseando mi nerviosa y durísima polla. Transcurrieron algunos minutos así, donde por mi parte, mis manos también exploraban su cuerpo por debajo de la ropa, hasta que ya decidimos comenzar a desnudarnos mutuamente. Tras un pequeño parón para dar un trago de cerveza y poner el aire acondicionado en modo calefacción volvimos al fragor de la batalla sin parar de recorrer nuestros cuerpos con manos y lenguas. Me encantaba sentir en mi boca el sabor del clítoris de Inma cada vez que paraba en él para besarlo y devorarlo con todas mis ansias, ya que además provocaba que de su boca salieran unos sensuales gemidos cada vez que mi lengua saboreaba su clítoris. Yo tampoco me libraba de sus virtudes y habilidades con su boca y astutamente cuando notaba que ella estaba haciéndome enfilar el camino del orgasmo, yo realizaba cualquier tipo de maniobra escapatoria para sacar de su boca mi ya chorreante polla de sus babas y de mis líquidos preseminales. El tiempo transcurría entre abrazos, sexo oral mutuo, 69, dedos por aquí y por allá hasta que el nivel de excitación fue dejando paso al deseo mutuo de la penetración que en su primera embestida tras colocarme el preservativo, surgió del clásico misionero; tras unos cuantos embates, Inma hábilmente me rodeó con sus piernas y me volteó de modo que yo quedé tumbado boca arriba y ella paso a dominar la situación sentada sobre mi, mi polla metida en su vagina hasta que literalmente cada vez que se posaba en mi, desaparecía de mi vista metida en lo mas profundo de Inma. De vez en cuando acercaba su cara sobre la mía para besarnos hasta dejarnos sin aire, sin olvidar de acariciar sus pechos y pellizcar sus finos pero largos pezones, que descubrí, ella me lo indicó, que son muy receptivos a ser pellizcados. Yo estaba ya llegando a mis últimos instantes de aguante, no daba mucho más de sí, pero astuta Inma que viendo mi cara de cordero degollado por el placer, se levantó y fue a por las cervezas, para ofrecerme un trago y para ella también, pero el fin de aquello era darme un respiro para que no me corriese aún, puesto que acto seguido se puso a 4 patas sobre la cama y me dijo:

“Empótrame”

Sin perder el tiempo, me puse de rodillas detrás de ese culo duro y poderoso de Inma y procedí a meterle mi polla a punto de erupción en aquel coño mojado, caliente, receptivo y comencé a follármela duro mientras ella ahogaba sus sonoros gemidos poniendo su cara sobre la almohada. Acerté a escucharla con voz ahogada y entrecortada “Más fuerte más rápido” y en ello me apliqué martilleando una y otra vez su coño cada vez más resbaladizo hasta que ya no pude más y tuve un ruidoso y sentido orgasmo mientras mis caderas se movían a una velocidad increíblemente vertiginosa. No sé en qué momento Inma llegó a su orgasmo, pero a fe que lo tuvo porque con cariño me suplicó que parase de follarla que estaba muy sensible y ya se había corrido.

Nos tumbamos ambos, exhaustos, con una sudada considerable, abrazados, besándonos, acariciándonos, sin hablarnos, solo mirándonos con cariño y dulzura hasta que de su boca salieron las malditas palabras:

“Tienes que irte, no quiero que se enfaden contigo porque llegas tardísimo”

Y entre muchos besos, y palabras, no quedó otra que vestirse no sin antes arrancarle a Inma el compromiso que como yo tenía que ir un rato a la oficina, antes me pasaría por su casa ….

Llegué a mi a casa y me metí en la cama al lado de mi mujer, que dormía, y no tuve ningún remordimiento, si acaso excitación recordando de dónde venía y lo que había pasado, hasta que en mi whatsapp recibe el mensaje de Inma: “Mañana a las 11 en mi casa”, puse la alarma a las 9:30 y me quedé felizmente dormido.

Sonó el despertador puntual y mi cerebro rápidamente se puso en acción, aunque en mi cuerpo se notaban las cervezas y los gin tonics, en líneas generales, estaba bien. Rápidamente fui a la cocina a hacerme un café mientras mi mujer seguía dormida y abrí el whatsapp para escribir a Inma y ví que desde que me envió la confirmación de la hora, no había vuelto a estar conectada en whatsapp así que me contuve antes de escribir. Tomé el café y seguido fui al baño para ducharme, y abriendo el grifo de la ducha ví que Inma estaba conectada, así que aproveché para hacerme una foto desnudo y enviársela a modo de buenos días, a lo que ella solo respondió: 

“Ven, estoy cachonda”.

No pude evitar masturbarme mientras me duchaba.

Una vez vestido cogi las llaves del coche y mi mujer aun medio dormida me pregunto que porque iba tan pronto si hasta las 12 no tenia que estar, a lo que respondí que mejor ir pronto para terminar antes. Una vez que llegue y aparqué, antes de subir pasé por una panaderia y compre dos croissanes rellenos de chocolate, porque conozco a Inma y se que son su debilidad. Subi sin perder tiempo y me estaba esperando con la puerta entreabierta asi que entre y ella me estaba esperando desnuda y nada mas cerrar la puerta se abrazo a mi y comenzó a besarme sin parar.

“No me he duchado, estoy llena de tus babas de esta noche, me encanta oler a ti”.

De una manera quizás salvaje, me desnudé, me ayudó a desnudarme y sin dejar que le mostrase mi compra hecha, me tiró sobre la cama y tras lubricar un poco mi polla con su boca, me enfundó un preservativo y se sentó para cabalgarme como ella quiso; manejó el “tempo”, el ritmo, la velocidad a su antojo, no dejando que yo me moviese pues apretaba con sus manos fuertemente mi pecho para no permitir que yo me moviese; pasaron pocos minutos cuando sus jadeos se convirtieron en gritos no muy altos y su orgasmo le provocó unos espasmos muy curiosos en su cuerpo.

“Lo necesitaba, no podía más”.

Y se derrumbó sobre mi cara. Comenzamos a besarnos cariñosamente en esa postura y se dio cuenta que yo la tenía dura, durísima y me preguntó:

“¿No te has corrido?”

No no me he corrido, he preferido disfrutar de ver cómo me follabas a tu aire y cómo estabas disfrutando y he tenido la suerte de no correrme para poder gozar de todo esto. Así que Inma que tiene mucho mundo para esto, se colocó de nuevo a 4 patas y me dijo:

“Fóllame así como tu quieras disfrutar”.

Y de nuevo arrodillado tras ella, volví a metérsela y empecé a follármela a mi aire; soy de ritmo tranquilo pausado, para poco a poco ir in crescendo y en ello me apliqué mientras mis manos estaban entretenidas en sus pechos, en sus erectos pezones; tuve la fortuna de que Inma recuperó el deseo y la excitación y pudo acoplarse a mi ritmo de modo que mis caderas y su culo eran todo uno que iba y venía sin descanso, hasta que notando que me iba a correr y hacérselo saber, Inma me dijo

“Sácala y dámelo todo”.

Siendo obediente como soy, la saqué, me quité el preservativo y ella se colocó  de rodillas frente a mi mientras yo me masturbaba con energía y cuando vio que me iba a correr acercó su boca a la punta de mi polla y recibió toda mi corrida sobre su lengua de tal modo que aunque yo ya había terminado de eyacular ella continuó varios segundos chupándome todo, quedándose para ella todo mi semen en su boca.

Al mirar el reloj aún tenía algo de tiempo así que le dije que había traído un par de croissanes rellenos de chocolate y los comimos juntos entre risas y charla sobre qué pena que tenía que irme a la oficina, pero tenía que irme, así que tras vestirme marché pero con una alegría más: si terminaba pronto, Inma me esperaba para un tercer asalto antes de tener que ir yo a casa a comer.

Llegue rapidísimo, suerte tuve de no caer en algún radar, hice las pruebas lo bien que mi excitado cerebro lo permitía, en realidad me dejé de hacer un par de cosillas, pero bueno nadie lo notó, y de nuevo volví a casa de Inma para disfrutar el mayor tiempo posible juntos.

Cuando entré por tercera vez en menos de 12 horas en su casa, me estaba esperando con una camiseta que dejaba al aire su ombligo y toda la parte de su cuerpo que está debajo del ombligo, y había pensado cómo iba a ser todo. 

En su salón habitación, tiene una ventana que da a la calle que por la parte de dentro tiene un amplio y seguro alfeizar que posibilita que una persona se pueda sentar. 

Sin tapujos me contó su idea y cogiéndome de la mano fuimos, bajó la persiana aunque no del todo y se sentó, abriéndose de tal manera que pude ver su coño a punto de gotear otra vez más. No permitió que me desnudase; soltó los botones de mi pantalón y sacó mi polla que no estaba dura del todo, pero sus habilidosas manos acompañados de sus jugosos y asfixiantes besos, enseguida me la puso dura otra vez más. Con el preservativo puesto me introduje de nuevo en ella sin ninguna dificultad y para ahogar sus gemidos no paramos de besarnos mientras mis caderas iban y venían ayudado por las manos de Inma en mi culo que sugerían ritmo mas rápido o más lento hasta que sin que yo me diese cuenta previamente, ella apretó fuertemente sus piernas contra mi cuerpo y no permitió que mi cadera fuese hacia atrás, sino que se quedase adelante del todo con mi polla metida hasta donde yo era capaz, momento en el que se corrió otra vez más …. y consciente como era que yo aún no había terminado, me sacó de ella, se bajó, se puso de pie como si estuviera mirando por la ventana a pesar de la persiana bajada y me dijo a la par que hacía el gesto de ofrecerme su culo:

“Fóllame el culo”.

Ese culo estaba húmedo, de los líquidos del polvo previo, de los polvos que llevábamos echados, de la lamida que le hice con mi lengua exploradora, y en ello me puse, con cuidado, poco a poco la introduje sin muchas pegas y a ritmo suave, acompasado al ritmo que me ofrecía el cuerpo de inma, fui follándome ese culo hasta que no pude más y me corrí con mi polla dentro de su culo entre suaves embates de mis caderas …….

Ya no tenía apenas yo más tiempo así que llegó la hora de la despedida. Nunca las despedidas son buenas y en mi caso, ante lo vivido me resistía a ello; yo quería seguir seguir y seguir, pero como Inma se encargaba de recordarme era del todo imposible.

Antes de salir de su casa le pregunté:

“¿Que planes tienes para hoy por la tarde?

Su respuesta me excitó otra vez:

“He quedado con uno que he conocido en facebook y me lo voy a follar”.

Y me fui con la mente excitada, que es peor que irse con la polla dura …….

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