Trío en el coche

Autora: Estefanía Mor

Tenía muchas ganas de repetir. Pocos días después de nuestro encuentro en la piscina, Rocío volvió a invitarme. El plan no podía ser mejor, pasar el día con ella y comer una buena paella. Aunque podía ser que el plan no terminara solo con las dos. Jesús volvía el mismo día de vacaciones y creo que no va a dejar pasar la oportunidad de vernos a las dos juntas de nuevo. 

Es curiosa la manera de saludarse en público de dos mujeres que se desean. O, mejor dicho, es curiosa la manera de demostrarnos ese deseo en público sin que el saludo sea sospechoso. Nos abrazamos, nos besamos cerca de las comisuras de los labios y nos tocamos mucho en cuanto podemos. Ese saludo se vio eclipsado por que cuando llegué, estaba ella hablando por teléfono, era Jesús, qué casualidad!!! jajajajaja. Según llegué yo ella me pasa su teléfono para que hable con él. Le pregunto que qué tal, me dice que muy bien y que va a salir en un par de horas para poder venir a vernos. ufff…. qué necesidad tenemos. Y va a adelantar su vuelta para vernos. Eso es un síntoma inequívoco de deseo y de necesitar vivir la situación que ya estamos empezando ahora Rocío y yo. Se lo imagina y está inquieto. 

Nos alegra estar juntas de nuevo. Se nota en nuestras caras. Tenemos enseguida una conversación animada hablando de todo, estamos contentas. Decidimos ir a bañarnos y mientras lo hacemos recordamos nuestro baño del otro día. Comentamos que hay que tener cuidado, Jesús nos lo dijo a las dos, estamos en un pueblo y las miradas y los comentarios pueden ser dañinos y yo no quiero que eso ocurra, así que ando con cautela. Aunque esas tetas me dicen comemé en todo momento y sus labios me piden besos. Ufff… que mal se pasa cuando quieres y no “debes”.

Nuestro momento llegó cuando fuimos a cambiarnos el bikini mojado al vestuario. Ahí nos atacamos mutuamente con ansia. Nos tenemos ganas, muchas ganas y nos besamos, nos masturbamos y llegamos las dos a nuestros orgasmos casi en el momento de tocarnos, ella es igual que yo para eso, somos muy rápidas pero intensas. Con las manos en nuestros coños, en silencio, besándonos la boca, le como las tetas y nos damos ese placer que, de momento, nos sirve para continuar de cara al público un poco más relajadas.

Ella había encargado la paella y ya nos la iban a traer. Mientras tanto atendí mi móvil y ahí estaba Marcos, preguntándome si ya estaba con ella. Aprovechó un momento para llamarme y oírnos las voces. Está muy pillado estos días y casi no tiene oportunidades de que hablemos pero hizo un poder para que en ese momento pudiéramos hablar. El día anterior me hizo una petición que todavía no había cumplido, no había habido tiempo, la verdad. Quería ver mis dedos dentro del coño de Rocío. Así que, hablamos un rato y me dijo que lo hiciera, que le mandara las fotos. Aproveché que tenía allí a Rocío para que se escucharan las voces, todavía no lo habían hecho y me apetecía la idea. Antes de que nos veamos los cuatro, a Marcos le apetece ir haciendo acercamientos poco a poco. Así que, le pasé el teléfono y estuvieron hablando un rato mientras nos ponían la comida. Cuando colgó me dijo Rocío: “Me ha dicho que tenemos que hacer algo para él”. “Si, si, ven al baño conmigo”, le dije con el móvil en la mano.

  • Pero, ¿Qué es lo que tienes que hacer?, preguntaba intrigada
  • No te lo puedo decir, sólo sígueme
  • Vaya misterios!!!, dijo sonriendo un poco nerviosa

Cuando entramos en el baño le dije: “Marcos quiere ver como entran mis dedos en tu coño, así que lo voy a hacer mientras te hago unas fotos para mandárselas”. Obediente, bajó su bikini y mostró su coño para mi. Con la mano derecha introduje un dedo, con la izquierda sujetaba el móvil y hacía las fotos. Dos dedos, tres dedos…. se retorcía. Yo me estaba poniendo muy cachonda, mucho. A ella le estaba gustando y cuando se removía sin poder más, aceleré mis movimientos para que se corriera. Lo hizo como una buena zorra y salió corriendo para que nadie sospechara nada. Aunque creo que, cualquiera que estuviera un poco pendiente sabría lo que allí ocurría. Que bien me olían los dedos a coño, un olor maravilloso y un sabor estupendo, los chupé antes de lavarme las manos para ir a comer y enviar las fotos a Marcos. Durante la comida enviaba sus mensajes de aprobación. 

La tarde se hizo muy corta. Un grupo de bomberos que Rocío había visto alguna otra vez por allí vino a tomar algo al bar de la piscina. Me insinué a uno de ellos con miradas hasta que se acercó hasta nosotras para preguntarnos algo que se notaba que era una excusa para entablar conversación. Cuando estábamos en lo mejor, apareció Jesús por la puerta. Vaya!! no tenía otro momento para aparecer!! Ahora que estaba haciendo que Rocío zorreara un poquito. 

La dejé a ella con la conversación y me levanté para recibir a ese guapetón y sonriente hombre que se acercaba hacia nosotras. Besos en las mejillas!!! Había que guardar la compostura. Madre mía!! que cosas me pasan!! jajajajaj. El bombero salió huyendo y Rocío también le saludó. Fuimos a pedir algo para beber y nos sentamos en una mesa. El enfrente de las dos. Risas, alegría de vernos, morbo, excitación… mucha excitación… tanta que en un momento determinado Jesús detuvo la mirada en mi. Fíjamente. Deseaba su cuerpo, su polla, follarle, que me follara. Le dije que me acompañara al vestuario. Rocío no decía nada. “Haced lo que querais”, comentó. Ella estaba nerviosa, mucho, muchísimo, sobre todo de ver como crecía en mi la excitación. No se podía creer lo que me estaba pasando. Mi respiración se agitaba, me cambió la cara, la voz, la manera de mirar. Tenía a Jesús en mi punto de mira y yo estaba en el suyo. Crecía en mi, no lo puedo controlar. Una super mujer a mi derecha, un super hombre enfrente de mi y el deseo hizo todo lo demás. Mi cabeza trabajaba a velocidad imparable. Me excitaba, chorreaba. El bikini se mojó y no de ir a la piscina a bañarme. El clítoris se erecta, mis pezones me hablan y desde la parte inferior de la espalda me recorre un escalofrío inexplicable para terminar en mi nuca y hacerme cerrar los ojos mientras digo: “me corro, me corro, me corro”. Rocío dice: “ No me lo puedo creer” y mirando a Jesús le pregunta: “ En serio se está corriendo?” A lo que el le responde sin quitarme la mirada, entre dientes: “ Se esta corriendo la hija de puta… mírala!!!, como me pones!!! Que cabrona!!! “

  • “No sigas mirándome, por favor!!”, le dije. “ Me volveré a correr” Una vez conseguido, mi cuerpo necesita esa sensación. La busco, la ansío. Se queda con ganas de más de sentirlo de nuevo y voy a por ello. Esta vez va a ser más intenso y aparto mi cara hacia un lado, hacia donde no hay nadie para sentir ese orgasmo tan brutal. 

Creo que no puedo decir cuantos orgasmos tuve porque se concatenan y es complicado cuantificar, pero el placer es espectacular. Sin otro estímulo que una mirada, una situación…. un subidón.

  • “Vámonos al vestuario”, cada vez que se lo decía…. Jesús miraba a Rocío y ella decía que a ella no la mirara, que hiciéramos lo que quisiéramos. Quería que me follara. Lo necesitaba.

La semana había sido muy larga. Él de vacaciones, lejos, sin poder apenas hablar por teléfono como hacemos normalmente. Aunque buscó cualquier ocasión para hacerlo y no solo hablar. Se sentía como un adolescente, me buscaba para masturbarse en cualquier rincón en el que se metía para saciar ese instinto que le provoco. En el campo, en una nave, en la sede de su peña…..Hasta tres veces en un día, cosa que no hacía desde su juventud. Voy a quitarle años de encima!!! jajajaja. Tiene necesidad de sentir placer, de mi, de nosotras… la situación de volver a estar con las dos le volvía loco y eso generaba en él que todo el día se sintiera cachondo, toda la semana se sintió así. Rocío también se encontraba especialmente excitada por que lo hablábamos y hablaban entre ellos que todo era motivado por mi… me halaga … y mucho. 

Me levanté, espero que me siga, que sea valiente y venga a follarme al vestuario. Nos miramos a los ojos y viene detrás de mí. Mmmmm, lo voy a conseguir. Ese ímpetu con el que viene, lo voy a disfrutar. En cuanto cierro la puerta, se lanza a mis labios, sus manos en mi cara, nuestros dientes chocan. Me desea, estaba deseando que llegara ese momento, me dice entre beso y beso. Baja hacia mi coño pero no le dejo que me lo coma. Hoy estoy manchando algo y no me encontraría cómoda. Se lo digo y me limpio antes de decirle que quiero que me folle. Estoy encharcada, no puedo más. Me lanza contra la pared, de espaldas a él. Saca su polla del pantalón y me ensarta de una vez. No puedo gritar, nos pueden oír, forma parte del morbo de la situación. Empuja fuerte, me folla con esa verga preparada para mi coño. Por detrás, me agarra de las caderas, quiere entrar todo lo dentro que puede. Me corro irremediablemente. Me encanta sentirle, empujando, me imagino su cara de follador y el placer es máximo. No debemos estar mucho rato ahí. Ya me ha dado un ratito de placer, tenemos que salir. Saca su polla todavía erecta y con ganas de más, pero tendrá que guardar fuerzas para las dos. Salimos como si no hubiera pasado nada. 

Sonreímos al mirar a Rocío pero no hacemos ningún comentario. Llega la hora de cerrar la piscina y me preguntan a mi que cual es el plan. jajajajaj… como si solo yo pudiera pensar!!! Pero yo no conozco la zona, así que le doy a Jesús la idea y la lanzo por si es posible. Sentado en el asiento de su coche y yo de pie le digo: “ ¿Conoces algún camino solitario por aquí al que podamos ir?”. Me contestó que si y que subiéramos al coche. Cogí una toalla y dejé las cosas de la piscina en mi coche. Había aparcado justo al lado del mío y después me senté en el asiento de atrás mientras Rocío lo hacía en el del copiloto. 

Condujo por una de las carreteras de salida del pueblo hacia un camino medio solitario. Parecía que no era muy transitado pero aún así vimos algún coche y alguna moto de campo por allí. Jesús iba metiendo mano a Rocío y ella se iba poniendo muy cachonda. Tanto o más de como lo estaba yo. Encontró una zona sin salida junto a un cerro que hacía de parapeto. Echó el freno de mano y Rocío pasó al asiento de atrás mientras él se quedaba delante, de rodillas entre los dos asientos, con la polla en la mano expectante de lo que haríamos. Extendí la toalla en el asiento para sentarnos las dos. Comenzamos ofreciéndole un espectáculo de besos y magreos en las tetas. Se siente nuestro deseo y eso le excita muchísimo, bueno, creo que a cualquiera le excitaría…. lo haría con todos vosotros, estoy segura de ello. Y quiere trasladar esa excitación al cuarto del “equipo”, que no puede estar hoy con nosotros. Así que, móvil en mano, comienza a realizar una completa sesión de fotos.

Le dije que le quería comer el coño, así que la eché hacia una de las puertas para que apoyara ahí su cabeza y, ya desnuda, abrí sus piernas para entrar con mi cabeza entre ellas. Que coño tiene más sabroso!!! Me encanta. Goza tanto que se lo coma!!! Orgasmo tras orgasmo disfruta de mi lengua, de mis labios. Mis manos se van a sus tetas en cuanto pueden. Son deliciosas. Toda ella es deliciosa. Me gusta muchísimo como exterioriza su placer. Es muy expresiva. Se retuerce, grita, jadea, habla, gime….. Mientras, nuestro fotógrafo disfruta de la sesión y se las va enviando a Marcos al grupo. Algunas son espectaculares…. caras de vicio de las dos, mi boca en su coño, mis dedos dentro de ella, sobada de tetas…. guardadas en el almacén del placer para los restos.

Nuestro hombre no puede estarse quieto por mucho más tiempo, solamente haciendo fotos, así que entrará en acción en cualquier momento pero antes, ella se pone de rodillas dándome el culo, mirando hacia atrás. Mis dedos se introducen en su vagina, dos exactamente y comienzo a entrar y salir de ella, con rapidez. Menea su cadera en círculos y su cálido líquido chorrea hacia mi mano y cae en la toalla extendida en el asiento. Sigo intentándolo, es fácil de squirt y voy a por otro, lo consigo, es brutal. Se corre, sigue de culo y la mano de Jesús ya ha accedido a mi coño. Me está poniendo super cachonda. Quiero sentir su verga y hubiera sido genial que con mi culo dando al asiento de delante hubiera podido follarme, pero, la verdad… hacer algo en un coche dos personas, es un poco difícil, tres ya, ni os lo cuento. Aun así, le queríamos atrás con nosotras, así que nos colocamos cada una en un lado para que pasara por la parte central del coche. Mi idea era sentarnos cada una a un lado y comerle la polla. Así fue. Nos la repartimos, la chupamos entre las dos. Eso era una verga en condiciones. Tenía que dar para follarnos a las dos y lo iba a hacer. Yo ya la había probado hoy, así que en ese momento iba a dejar que Rocío fuera la que la catara. Seguiamos comiendosela. Su cara era de máximo placer, las nuestras también. Chupando, lamiendo. Cuando una chupaba su glande, la otra se dedicaba a los huevos. Nos arrimábamos de nuevo para besarnos nosotras. Sacamos las lenguas para juntarlas y besarnos para seguir chupando esa verga maravillosa. 

Los cambios de posición iban a ser muy complicados. Rocío quería ser follada, así que Jesús se tumbó hacia un lado del coche y ella se puso en posición de cabalgar. Yo me quedé en el lateral acariciando ese culo que subía y bajaba y aproveché para hacerles unas fotos. Seguro que nunca habían tenido una besándose de la manera que lo estaban haciendo. Mi visión era limitada desde ese ángulo, aunque para lanzarnos unas miradas Jesús y yo, era perfecto. Me miraba mientras la folla, ella se mete toda su polla pero voy a jugar. Oigo como le dice que se corra pero contesta que la leche es para las dos. Bajo hacia su raja y con la mano me hago con la verga acompañándola a entrar en ese coño tan sabroso. Me acerco a chupar los huevos, tengo mi boca donde esos dos cuerpos se ensamblan y decido sacarla para chuparla desde el principio. La chupo, la manejo y la vuelvo a meter. Ella cuando la siente entrar se la mete hasta el fondo y a la tercera o cuarta cabalgada la vuelvo a sacar y la vuelvo a chupar. Jesús grita entre dientes que siga chupándole la polla, lo está disfrutando a tope y a Rocío la tengo loca metiendo y sacando su placer a mi elección. En una de esas entradas, su coño chorreó un squirt escandaloso mientras yo exclamaba: “Madre mía!!” Ver ese líquido caer sobre los huevos y pensar en como lo estaba sintiendo él fué espectacular. Así hasta dos veces. Ella estaba exhausta ya y era mi turno. Me dejó la cabalgadura a mi, él no se meneó. Empecé a follarme con todas mis ganas, hasta adentro. Yo no me había quitado ni el bikini, por lo que me follaba con él apartado hacia un lado, metiendo y sacando. Me sentaba con todo mi peso. Rocío pasó detrás de mí y Jesús repartía las miradas entre ella y yo. A mi me miraba hablándome con los ojos y me decía que siguiera follándole así. Todo mi peso sobre su verga, moviéndome frenéticamente sobre él para hacer llegar a todos los rincones interiores el placer y provocar un par de squirt brutales que también chorrearon por su cuerpo y que empaparon mi braguita. No podía parar, quería seguir sintiéndolo pero empezaba a hacer mucho calor allí y Jesús necesitaba descargar. Nuestras folladas seguro que habían hecho que tuviera que aguantar su corrida en alguna ocasión y va a echarnos la leche bastante rápido. 

Se arrodilla diciendo que nos la va a dar, que es nuestra. Chupamos, chupo la verga y Rocío se dedica a su pezón. El se la menea mientras lo hacemos y culmina el momento lanzando su leche, avisando antes para que abramos nuestras bocas y estemos prevenidas a recibirla. Dispara, trago, traga, lamo y beso y beso. Momento espectacular. 

Bajamos del coche para recomponernos. La luz es ideal. Se está poniendo el sol y todo es hermoso. Rocío se pone el bikini y cuando rodea el coche por fuera le digo que se esté quieta para hacerle una foto. Es tan hermosa… sube sus manos hacia su pelo, lo eleva y sale una foto muy bella. Él también tiene una buena foto apoyado en el coche y nos pide que nos pongamos juntas para hacernos una instantánea también. El sol se pone tras un árbol y le pido a Jesús que haga una foto para ilustrar el relato. Una foto real de un momento real tan bonito……

Una historia a tres, nunca jamás imaginada ni vivida por mí ni por ninguno de los integrantes de ella. Cuando regresaba a casa conduciendo, con la música ideal, con la puesta de sol terminando de ocurrir pensaba que tengo que estarle agradecida a la vida por que me sonríe y me ofrece momentos tan bellos como el del día de hoy. 

Marcos flipó con las fotos, creo que se ha estado pajeando con ellas unos cuantos días después!!! a ver cuando coincidimos los cuatro y montamos una buena…. bueno, lo de pajearse con las fotos creo que no ha sido el único que lo ha hecho…

Muchos me decís que me queréis conocer, que queréis quedar…. lo entiendo, y en otra época de mi vida estaría deseosa de quedar y de experimentar, pero tenéis que pensar que no quiero que nada enturbie esto que estoy viviendo. Tendrá que superarlo en mucho para que me apetezca salir de este estado de felicidad y probar situaciones nuevas con personas nuevas.   

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7 comentarios sobre “Trío en el coche

  1. Un relato muy muy tentador… Y si, yo doy uno de esos a los que le encantaría conocerte pero que se le va a hacer… Solo queda esperar 😦
    Dicen que tarde o temprano todo llega… Pero que sea mejor temprano jjj

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