Verano intenso

Autora: Estefanía Mor

Verano intenso, está siendo un verano muy intenso gracias a Jesús y a las ganas que le ponemos. A destacar, la pasión de los dos en el asunto.

Por la mañana estuve con una amiga de compras y me hice con un vestidito monísimo con un escotazo con el que no se puede llevar sujetador, por que se ve. También compramos unas braguitas a juego con el vestido que, aunque se que duran poco tiempo puestas una se siente a gusto llevando ropa interior sexy, el día que la lleva, jejejeje. Tomamos unas cañas, luego comimos por ahí riéndonos, de confidencias… incluso una llamada de teléfono de mi hombre nos sorprendió hablando de él y nos reímos juntos y después, me fui a casa de mi amiga a arreglarme para la cita que tenía. Bragas nuevas, vestido nuevo, aceite hidratante por todo el cuerpo, un poco de brillo de labios, que durará muy poco también puesto y todo mi calentón para asistir a esa cita que ansiaba desde el último minuto que terminó la última. 

Tengo su imagen grabada en mi cerebro constantemente, siempre con sus gafas de sol colgadas de su cabeza, camiseta apretada para marcar su pecho de gimnasio y una sonrisa puesta. El es así, pero creo que cuando me ve, esa sonrisa es especial. Nos encontramos aparcando el coche en la calle, él me dijo donde había sitio y en cuanto entré en la calle, ahí estaba con el teléfono en la mano. Cuando quedaban todavía veinte minutos para la hora de la cita, ya me llamó y fuimos acompañados por nuestras voces todo el camino. Esa sonrisa, la tenía puesta cuando le vi en la distancia. Bajé del coche, me acerqué y …. beso, abrazo, magreo de culo para comprobar si llevaba bragas.. todo esto en plena calle, como lo llevo diciendo todo el verano, como unos quinceañeros, sin pudor, sin pararnos a pensar quien puede vernos o que puede pensar la gente de dos maduritos manoseándose en la calle y besándose apasionadamente. Una acera estrecha, además, le permitió ver mis andares bajo ese vestido alabando la vista que tenía desde atrás, pero yo me daba prisa para alcanzar una zona donde me permitiera ir agarrada a su cintura y él a la mía. Necesito su contacto.

En cuanto entramos por la puerta del local noto como su actitud cambia levemente. Se vuelve un poco más “agresivo”, me dice que huele cuando va a ser mi primer orgasmo y que no va a tardar mucho en llegar. La verdad, yo chorreaba ya mis bragas nuevas y recibí un beso invasivo y excitante que me llenó el cuerpo de los pies a la cabeza de calor sugerente. 

Con nuestra toalla y nuestras chanclas entramos en el vestuario. Me coloco lejos de la taquilla, había una pareja que estaba vistiéndose para irse. Los dos coincidimos después en que era una pena que se fueran por que ella estaba muy buena, era de las mujeres que nos gustan a los dos, de las que están buenas. Nos vamos quitando la ropa, yo tardo poco, el vestido sale rápido y no hay sujetador, así que enseguida dejo toda mi piel descubierta y deseosa de ser acariciada, lamida, besada, cuidada y de erizarse. Eso ocurrió en cuanto los besos de Jesús volvieron a colmarme la boca estando ya desnudos. Tocó mis pezones y metió la mano en mi raja para ver como estaba de húmeda. Lo estaba, y mucho, le alucina sentirme así sin haber hecho nada de nada todavía. Me activa el deseo su voz, su mirada, su sonrisa, su ser… y ahí tenía todo eso, así que, chorreaba. 

  • ¿Sabes donde va a suceder tu primer pollazo?, me dijo
  • ¿Donde?, sorprendida, le contesté
  • Ahí, apoyada en el banco
  • Mmmmm

Pero no pudo esperar, ni yo, era un cambio de posición que nos hacía perder unos segundos preciosos mientras nuestros cuerpos necesitaban encontrarse del todo y allí, de pie, frente el uno del otro, delante de la taquilla abierta todavía, su polla intentaba entrar y lo consiguió por unos momentos. Pero vamos a lo fácil. Se tumbó él en el banco y me invitó a que le follara. Ufffff….. como me gusta la idea!!!  Del tirón esa polla en mi, sintiéndola como yo quiero sentirla, hasta el fondo y mandando yo. Así que empecé a mandar que su punta resbalara en la entrada hasta el fondo y le comencé a cabalgar. Cuando comencé a notar ese punto de placer extremo en mi interior, pulsándolo y que me dan ganas de no dejar de sentirlo nunca, es vicioso, muy vicioso, se oyó la puerta abrir. Jesús miró hacia ella y me pillaron ahí, sintiendo todo eso. Cabalgué por unos momentos más, no podía parar pero mirando a la cara de él no se si se encontraba todo lo cómodo que debería y estábamos demasiado en medio, molestábamos, de hecho, si querían acceder a su taquilla y vestirse. Así que, descabalgué y frené ese calentón que tenía en mi oyendo de la pareja que estaba que por ellos, no paráramos, que les gustaba mirar, que les daba la impresión de que habían interrumpido algo. Jajajaja, ¿algo? menudo polvazo estábamos echando!!! un par de segundos más y viven mi orgasmo en toda regla. 

Salimos y vamos a la barra a tomar algo. Sentada, con las piernas abiertas, deseo que me siga tocando, besando… lo hace. Mi toalla, como soy tan grande, no pretendo que tape todas mis vergüenzas, así que, siempre va por la cintura dejando mis pechos descubiertos. Es tanta la necesidad de sentirle, que en cuanto sus manos se posan en mis senos y a la vez me besa un orgasmo atraviesa mi cuerpo cual rayo. El segundo viene cuando su polla la dirige a mi coño, lo roza, roza esa parte hinchada que estima placer y que en cuanto le “susurran” activa el calor a mi interior para que ruede y ruede otro clímax maravilloso, abrazada a él. Jesús se queda inerte en esos momentos, me corro para él, con él, con sutileza, cuando llego al punto álgido puede que mi cuerpo se estremezca en exceso y la vibración se transporte por el abrazo que me está dando y lo espera, se que espera sentir eso, esa oscilación de mi satisfacción que se refleja en su deseo.

Así hasta cinco, contamos, en la barra, sin más que sentirnos muy cerca. Yo ya sentía deleite absoluto mientras mi mano abrazaba su polla, cada vez más grande. “Vámonos ya de aquí”, me dijo pegándole el último sorbo a su refresco, “Quiero follarte, ya”, lo dijo de viva voz, pero sus ojos y su cara ya me lo habían anunciado. Echamos un vistazo a la zona de las parejas pero no había nada interesante así que le dije que nos fuéramos a ver si nos podíamos encerrar en algún sitio. Lo encontramos, nos encerramos. El ritual consiste en cerrar las cortinas, colocar las toallas sobre los colchones y que él se quite la pulsera de la llave de la taquilla y la eche a un rincón. A partir de ahí, espero tumbada boca arriba. Tiene ansias por follarme, por meterme la polla y lo hace sujetándome una pierna hacia arriba, de golpe, sin cuidado, sabe que según estoy de mojada no va a tener ningún problema y, de rodillas, me la clava hasta el fondo. Embiste con fuerza, para que la sienta muy bien al fondo. Me dice que disfrute “Puta, disfrútalo!!!!”, y yo, lo hago, lo disfruto. Esa verga en mi interior es lo que más deseo y ahora está dentro, muy dentro. Mueve mi pierna a un lado y a otro, me folla de rodillas frente a mi coño, la mete, la saca. Me toco el clítoris mientras me folla, un orgasmo, dos…. no se …. no se muy bien cuando termina uno y acaba otro. Cuando mi cuerpo siente ese placer no tiene control, lo pierdo y él también lo pierde. Le pongo tan cachondo…… me disfruta tanto…..  Me pide que le cabalgue y se que no va a aguantar mucho sin correrse. Mientras le cabalgo me dice que quiere verme disfrutar con otra polla, quiere otra polla para mi coño. Veremos si hay candidatos apropiados para ese juego hoy, me encantaría. Así que según manejo su polla dentro de mí, me corro un par de veces más y su cara me dice que ya no puede aguantar. Creo que piensa que se corre demasiado rápido y que podría darme más placer, pero me encanta provocar eso en él, que no se pueda controlar, que tenga que correrse para recuperarle lo antes posible y volver a empezar. Echa su cabeza hacia atrás, grita, su garganta emite un ruido característico que determina que se está corriendo y lo hace dentro de mi. Toda su leche la recibo y quiero que lo haga con los espasmos de mi vagina, asi que me toco el clítoris para provocarme un orgasmo mientras él llega al suyo. Llego, me corro, pensar en tener su leche dentro me excita una barbaridad y logré alcanzar el climax en unos pocos segundos para que su polla se sintiera cogida de super placer. Me tumbé sobre él para besarle, los labios, la frente, la cara. Permanecimos abrazados un buen rato, su polla seguía dentro, no me quería mover mucho para que siguiera allí. Cuando la vagina hizo “chof” y la expulsó, nos fuimos a la ducha a darnos un agua y allí decidimos entrar en el jacuzzi.

Estando él de frente a mi, yo con las piernas abiertas, entró en el agua una pareja. Ella tenía unas tetas sabrosas, dignas de comerlas y exclamé: “Que tetas más ricas!!”. El afirmó tambien que estaban muy ricas. Se colocaron cerca de nosotros y empezaron a charlar. Cambiamos la posición, yo sentada encima de Jesús, después de unos momentos de relax, sus manos en mis pechos provocaron que tuviera que cerrar los ojos para concentrarme en el gozo que me estaba provocando y correrme para él. A los pocos segundos la pareja que había entrado comenzó a follar y Jesús me animó a que me uniera a la fiesta, pero le dije que no, que me apetecía más salir y decírselo a un hombretón que andaba por allí.  Apareció frente a mi, por fuera de la piscina y fui sutil, le hice una seña pero no se si es que era miope, que no le gusté o que andaba despistado. La cara de Jesús mirándome era genial, pero no conseguí mi propósito y el hombretón se fue. Salimos, otra ducha y fuimos a beber agua a la fuente. Me sirvió mi vaso y mientras bebía me acordé de mi fantasía en la sala bdsm que hay allí. Además la tengo visualizada allí mismo y se la conté. 

  • Aquí tengo una fantasía, en la cruz de San Andrés. ¿te la cuento?, le pregunté
  • Claro, cuéntame
  • Pues consiste en que, estando atada en la cruz, el hombre que está conmigo invita a todos los que están en el local a sobarme y manosearme sin control.
  • Uyyy, eso es muy difícil, estando atada pueden hacerte lo que quieran
  • Bueno, no tan difícil, depende de lo que el hombre permita

Mientras se lo contaba, fuimos acercándonos a la sala. Allí hay un cepo, un banco para colocar las piernas abiertas y atar las manos en cruz y la cruz de San Andrés. Cuando señalé el banco le dije que era la posición perfecta para comer un coño. Me miró y me dijo que si era una proposición

  • Puede que lo sea, sonriendo le susurré
  • Pues ya tardas en sentarte ahí y que lo probemos

Como me estaba poniendo!!! Cachonda es poco. Así que me senté y se arrodilló a comérmelo. Uffff…. ideal, pero él no estaba cómodo así que me dijo:

  • Mejor en la cruz

Me levanté y comenzó a trastear con las muñequeras para atarme. Según lo hacía, mi coño chorreaba. No creo que sea comparable con nada. Me mordía el labio, le miraba a los ojos. Le costó encontrar la manera de atarme, pero la encontró. Primero una mano, luego la otra, bajó a inmovilizarme un tobillo y luego el otro pero no estaban bien las tobilleras y los pies se quedaron libres aunque mantuve la posición de piernas abiertas y fijas, aunque no estuvieran atadas. Expuesta, a su merced, dominada bajo una presión mínima, también es cierto, por que él no tiene conciencia de ser dominante en ese sentido. Pero su forma de follar si que es así, es de macho mandón, de las que me pone tanto, tanto, tanto… que me vuelve loca. Así que, él no lo sabe, pero tiene alma de Amo. Y yo, que tengo mis fantasías al respecto, no puedo dejar pasar que un hombre como él no deje de ser completo, en todos los sentidos, a nivel sexual, para mi.

surf-1533278_1280.jpgPreparada para sentir placer pero no sabía muy bien cómo iba a ser, como me iba a sorprender estando yo en esa situación. Su mano derecha fue introducida en mi coño, del tirón, metiendo y sacando sus dedos y buscando mi punto dentro para ese squirt tan deseado y que no había experimentado apenas conmigo. Jadeo, gimo, mi excitación es brutal, y siento cómo lo va a lograr y lo logra. El líquido choca contra el suelo, resbalando por mis piernas, mis pies y su mano, estoy segura que le gotea también por su codo. Brutal, chorreante y sorprendente. Cuando intento recuperarme no lo permite, va a por el segundo pero mientras tanto un hombrecillo decidido y morboso se acerca sin miramientos hacia mi. Seguro que me había oído disfrutar y no se quería perder el espectáculo. Su mano recorrió un pecho, lo acarició, no se lo pensó dos veces y lo siguiente fue chuparme la teta. Uffff… Jesus empleado en mi coño consiguiendo squirt, el segundo llegó cuando sentí la boca de aquel hombre en mi teta, sin defensa. Jesús lo vió y lo permitió, incluso motivó mi placer con más ganas. El hombrecillo no me gustaba nada, incluso me causaba rechazo pero en esa situación, sometida, motiva mi placer… no se si lo entendéis, pero mi mente funciona así. Y si, además Jesús lo ve y lo acepta y disfruta que en ese momento otro hombre me toque, como lo hace, pues más todavía. Creo que será difícil de explicar. Pero lo que os quiero transmitir es mi goce brutal del momento y de los que vinieron. El hombrecillo, al cuarto squirt, desapareció y llegamos hasta el quinto con espectadores en la puerta, sin querer entrar, sin invadir el espacio, aunque tampoco habría pasado nada. Una de las parejas que miraba se acercó por mis gritos. Otros que dijeron que creían que me estaban matando!!! (ya van dos veces en las dos ultimas semanas que escucho ese comentario) Les aunque lo hicieron muy bajito jejeje. Me habría encantado que hubiera más valientes y que mientras Jesús causaba esos squirt, algunos más me hubieran estado tocando y sobando por todo el cuerpo …. ufff. 

Tuve que ir a la ducha otra vez, esto es un no parar jajajajaj. Después de esa ducha nos fuimos a otra sala. Celebramos el ritual y según colocaba una de las toallas de rodillas, pensaba darme la vuelta y no me permitió hacerlo.

  • Así estás muy bien, me dijo Jesús

y su lengua invadió mi raja, chupando, lamiendo ese coño recién duchado pero no con falta de fluido y lubricante natural. Su lengua recorrió todo, desde el clítoris hasta el ano. En ese momento sabía lo que iba a pasar. Me comía el culo para follármelo. Una de las cosas que más me gusta, que Jesús me folle el culo con su verga hecha a la medida para ello. Se empleó en él. Introdujo su lengua, preparaba el agujero. Me excitaba mucho pensar lo que iba a suceder en breves segundos. Tampoco lo preparó mucho, sabe que no hace falta. Así que cuando noté que se incorporaba ya sentí su polla en la entrada, empujando, despacio, abriendo el canal, poco a poco. En cuanto entra folla con ganas y me dice

  • Puta!!!!, esto es lo que estabas deseando desde que me has visto. Que te folle el culo….
  • Si, lo estaba deseando, dije entre suspiros, jadeos, gemidos
  • Como me gusta tu polla en mi culo
  • Tómala, zorra
  • Me encanta, sigue, sigue follando…. Mmmmmm

Mientras apretaba, apretaba y metía su verga al fondo, se puso en cuclillas y la metía desde arriba. Mis rodillas fallan del placer recibido y me veo tumbada, con el culo en pompa recibiendo su follada. Me toco el clítoris, me corro, disfruto, Me encanta!!!!

De repente para, se tumba boca arriba y me dice que se va a dar un agua. Bien, sin problema

  • Dejo la puerta abierta?
  • Si, claro, déjala abierta
  • Si cuando venga estas ocupada, yo encantado
  • pues a ver si hay suerte y me ocupan…jajajaja

Mientras volvía una mujer entró a preguntarme si estaba sola, le dije que no, que esperaba a alguien que había salido un momento. Bromeó diciendo que esperaba que fuera de los que no se olvidaban de una con lo que se fuera encontrando por ahí. Le dije que no creía pero que si así fuera, que esperaba que lo disfrutara un montón.

Cuando apareció por la puerta venía con alguien al que le decía que podía pasar. Era el hombretón, pero, como os he dicho, creo que no le molamos por que en esta ocasión, caso omiso a la invitación directa de que podía entrar a jugar. Jesús me comentó que una de las chicas que habíamos visto antes estaba follando con un tío en la sala de los barrotes y todos los hombres que estaban en el local estaban allí a ver si podían tocar algo y mirando. Acaparaba toda la atención.

En la sala de al lado se oía movimiento. Nos asomamos los dos después de ver claramente que nuestro hombretón no iba a entrar. Había una mujer mamándosela a un hombre tumbado mientras otro la follaba por detrás. Cuando el que la estaba follando me vió, me hizo un gesto con la mano para que entrara pero yo no hice caso. Me quedé mirando como lo hacían mientras Jesús empezaba a meterme mano por detrás, apoyada contra el quicio de la puerta. Un hombre que también se acercó por allí quiso tocarme pero le hice un gesto con mi cabeza para que no lo hiciera. No me gustaba nada y además quería disfrutar los toqueteos de mi hombre mientras mirábamos los dos la escena. La verdad es que la chica mamaba muy bien pero la escena a los minutos careció de emoción, no gemidos, no cambios, y quisimos buscar la emoción en nuestra intimidad, que tiene mucha, muchísima.

Según cerramos la puerta, Jesús se tumbó, seguro que, deseoso de recibir placer. Se lo merecía, así que mi pretensión inmediata era dárselo todo. Yo, de lado, me metí la polla en la boca y le chupé el pezón, alternando. Comenzaba a reaccionar, ya me costaba que la polla entrara en mi boca, su tamaño ya era considerable. En ese momento mis pensamientos se agolpan pensando en como puedo darle todo ese placer que quiero ofrecerle, el máximo… él me lo da a mi, yo quiero dárselo también. Le lamo los huevos, tengo cerca su culo, me chupo un dedo de la mano izquierda que es la que tengo a mano, sigo chupando su polla y sus huevos y a la vez con mi otra mano le pellizco el pezón. Lo esta gozando, lo disfruta. Con mi dedo chupado trato de hacerme hueco en su ano, despacio, poco a poco, lo meto, miro su cara, le gusta. Sigo con la intención. Él se la menea para darse placer mientras yo sigo con mi mano en su pezón y mi dedo entrando hasta que está a tope y con la yema acaricio la parte superior de la cara interna de su ano, donde los hombres tienen su punto G. Lo tengo ahí, lo se por el placer que refleja en su cuerpo y en su cara ese hombre deseoso de todo lo que le haga. Me pregunta que si me pone… uffff… pues claro que me pone darte placer, mi amor!!! Verte así es lo mejor que me puede pasar, entregado, queriendo disfrutar, relajado, deseando todo lo que de mis manos, mi boca salga para gozar. 

  • Así, fóllame el culo con tus dedos, susurraba.
  • Te gusta?
  • Si, sigue. Mmmm 

Tenía solo un dedo dentro pero intenté que entraran dos, le hice un poco de daño. Me dijo que estaba muy seco. Claro, pienso que es el mío y no es igual. Yo pienso, me excito, me dilato y meto poco a poco lo que quiera pero él no. Le cogeré el punto poco a poco. De momento, saqué uno de los dedos, me chupé uno de ellos y seguí con él, que era el que le estaba gustando. Le follaba, metía y sacaba el dedo, buscaba su polla con la boca, quería que se corriera en ella. Iba a llegar, no tardaría mucho. Cuando no se la chupaba, él se la meneaba y yo acariciaba su pezón y su culo seguía follado. Se corre, se corre, me lo da todo, acerco mi boca, quiero su leche, mi dedo sigue dentro, se contrae aprisionando y mientras chupo toda su leche, sigo con él en el interior. Lo saco despacio cuando me acerco a besarle con la boca abierta mostrando mi placer al habérselo dado a él. Ufff… como me gusta ofrecerle todo el placer que necesita.

Me acoplo bajo su hombro y le abrazo y el me abraza a mi. Respiramos profundo y nos quedamos callados por un momento. Se que busca que juegue con otra polla pero no hay hombres aptos para la situación, agosto, entre semana… hoy no hay suerte.

Se levanta, abre la puerta, vuelve, coloca la toalla y se tumba boca abajo. Empiezo a acariciarle la espalda, la cabeza, con mis uñas, despacio, con cariño, ofreciéndole placer con las yemas de mis dedos en proyección del gusto que siento al estar con él. Le veo tan expuesto y a mi me gusta tanto tocar que me siento en su culo y comienzo a hacerle un masaje en la espalda. Con uñas, con mis manos apretando sus músculos, repasando su columna… me haría falta un poco de crema o aceite pero voy a hacer lo que pueda. Tiene una piel tan suave que no dejaría de tocarle. Cuando un hombre me gusta tanto, solo con acariciarle me resulta también placentero a mi. Es como si sintiera lo que le estoy haciendo en mi. Mientras hago todo eso, la puerta está abierta a nuestras espaldas y varias parejas y hombres se detienen a mirar. Se que la escena no tiene ningún interés sexualmente hablando pero creo que la sensualidad que emanamos fue recogida por alguno de ellos por que permanecieron algunos minutos observando, en silencio, hablando muy bajito… como luego me diría Jesús, parecía que estábamos en misa jajajajjaaj, todo susurrante, respetando el momento. Que se agradece, la verdad. Para mi estaba siendo muy íntimo. 

Una pena que el tiempo pase tan deprisa en su compañía, pero llegaba la hora de irse a casa. Nos pegamos otra ducha, subimos a tomar un refresco, nos vestimos y salimos por la puerta abrazados por la cintura, cansados, extasiados, y plenos de placer. 

Se va una semana de vacaciones. Le voy a echar muchísimo de menos pero pienso zorrear un poco. La semana que viene ya he quedado con un hombre que conozco por que nos tomamos unas cañas y nos lo pasamos muy bien, pero que todavía no hemos follado. Besa muy bien, del mundo liberal, entenderá mis juegos y puede ser otro ingrediente maravilloso para mi vida sexual. Es lo que tiene irse…. lo dice el dicho… el que se fue a Sevilla…. (uyyy y a Sevilla he ido yo mucho a follar jajajajaj)

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