La Semana Fantástica: Lunes

Autora: Estefania Mor

Me desperté muy ilusionada por esa cita que tenía con Rodrigo. La semana iba a empezar muy muy bien… pero por otro lado con algo de temor por que varias veces me había quedado con las ganas, por diversos motivos y no quería ilusionarme demasiado. De hecho, tengo a alguien viviendo este año en mi casa y justo esa mañana no iba a salir, cuando todos los días lo hace…. ufff… tendré que improvisar pero no me importa que sepa que voy a follar o a trabajar, no se muy bien.

La cita era medio laboral medio de folleteo. En las últimas semanas Rodrigo ha sufrido cambios laborales y me apetece ofrecerle una oportunidad para que aporte su sabiduría y buen hacer a mi empresa. Creo que sería de gran ayuda y, por mi propia experiencia, no sería un inconveniente para trabajar y mantener una relación sexual a la vez. A lo largo de mi vida, han sido varias veces las que he tenido que compaginar esta situación y se con quien se puede y con quien no, se quien posee esa mentalidad adulta para discernir entre una cosa y la otra. Todavía mantengo, de hecho, relación con varios de mis amantes en tema negocios y no interfiere en absoluto.

Bueno, pues, le iba a hacer una entrevista de trabajo, le iba a contar en que punto se encuentra mi empresa, proyectos, ideas, aportaciones, …. me daba mucho morbo!!! no me preparé nada por que sabía que me iba a surgir todo muy fácil y tampoco sabía muy bien como se iba a presentar, que actitud tendría él y si realmente le apetece el tema o ha sido una gran excusa que le ha puesto a su mujer para escapar una mañana de su casa y verme (que, por otro lado, me halaga muchísimo)

Llegaba la hora y todo lo que tenía pendiente de trabajo esa mañana se me acumulaba. No me estaba dando tiempo a dejar mucho hecho, por mucho que me esforcé. Sonó el teléfono y supe que ya había llegado, salí a abrirle la puerta con un vestido amplio pero nada debajo. Habíamos ideado esto de otra manera pero creo que quedará pendiente para próximas oportunidades. Tenía el coño muy húmedo y mucho más cuando le vi delante de mi puerta, por el cristal de su coche, con su corbata y su camisa blanca, pelo cortado hacía poco y con cara seria. En el fondo Rodrigo es un tímido con mucho encanto. Su mundo interior es super activo pero no deja entrever nada en su aspecto ni su cara. Por eso cuando le miro a los ojos descubro todo lo que hay por ahí pululando y me vuelve tan bellaca.

Bajó del coche, se colocó la chaqueta del traje y detrás del coche nos dimos nuestro primer beso. Le atraje hacia mi, le deseaba, quería tenerle para mi. Cuando estábamos en lo más profundo de nuestro beso, mi inquilino salió al jardín a asomarse para ver quien había llegado. Nos pilló y se volvió hacia dentro. Cuando entramos en casa estaba esperando tras la puerta, les presenté y subió a su habitación.

Le ofrecí un café para sentarnos tranquilamente en la mesa del salón, delante de mi despacho. Miró la mesa con atención y yo le dije que tendríamos que estrenarla otro día que estuviéramos solos… una pena!!!! En ese momento mi inquilino dijo que se iba un momento a comprar algo a la tienda. En cuanto salió por la puerta le dije a Rodrigo: “Tienes 10 minutos para follarme!!!!”

  • Quiero hacerlo en la cocina, me da mucho morbo
  • Pues vamos, le dije dirigiéndome hacia ella
  • Pero me tienes que dar un condón!!!
  • Ahh, claro!!! están en la habitación

Pero me siguió a la habitación y ya no salimos de allí. Se bajó los pantalones, y cuando se estaba poniendo el condón, sonó la puerta.

  • Ni 10 minutos ha tardado!!!
  • Ya podía haberse ido de paseo!!!

Bueno, parece que íbamos a tener espectador. No se muy bien si lo hizo a propósito para escuchar algo o ver si podía ver algo pero el caso es que allí estaba.

No estoy acostumbrada a tener orgasmos ahogados pero en esta ocasión tenía que ser así, no quedaba más remedio. Me volvía loca tener allí a mi follador. Por el simple hecho de que estuviera de pie, en mi habitación, delante de mi cama, con el pantalón bajado y con su polla a tope, estaba a mil. Me pidió que me pusiera a cuatro patas, así que me coloqué levantándome el vestido y dejando mi culo a su vista y a su mano. En cuanto tuve la polla enfilada en mi coño me dijo muy bajito: “Fóllate tu!!” Mmmmmm y así lo hice. Empecé a mover mis caderas adelante y hacia atrás para follar ansiosa mientras me tocaba el clítoris deseando esa culminación de placer. Entra y sale su polla, maravilloso, me llena, me gusta, me excita. Mi cara está aplastada por si misma sobre la cama, ahogo mis gemidos en la sábana. No puedo contener el placer que me da la polla de este hombre. Ansiosa, me siento ansiosa de más polla y mis movimientos se aceleran. El tampoco puede estarse quieto y en un baile perfecto apretamos nuestro placer hasta que alcanzamos el orgasmo. El también tiene que ahogar ese gemido que le provoca el placer y cuando me doy la vuelta le veo sonreír con satisfacción. Se sube los pantalones y salimos de la habitación como si no hubiera pasado nada.

El café todavía estaba caliente y comencé a hablar de trabajo, le conté, le miraba.. a la vez que explicaba cuál podría ser su labor no dejaba de pensar cómo serían nuestras reuniones de trabajo…. ufff. Muy calientes: follar y luego trabajar… trabajar y luego follar? No se. También le dije que entendería que no aceptara por diversos motivos, pero bueno… lo iremos viendo. De momento hoy, ya hemos follado. Pero me ha sabido a poco, a muy poco.

Cuando terminamos y me dice que se tiene que ir le miro a la cara y le digo que no puede dejarme así, que tiene que follarme otra vez. Se ríe, me dice que soy tremenda… pero me sigue a la habitación. Me siento en la cama, abro las piernas, levanto el vestido y le pido que me folle. Le deseo. Mi coño no está saciado, necesita polla y me va a dar otro poco, otra pequeña ración. La verdad es que me habría quedado toda la mañana follando pero las circunstancias habían sido esas y había que aprovechar los minutos que tuviéramos.

Lo intenta con la ropa puesta pero es muy incómodo, al final mete la punta y decide quitarse los pantalones y los zapatos. Levanta la camisa y notando mi humedad me folla. Me vuelve loca sentirle dentro. Nuestras ansias son muchas y en poco tiempo de mete y saca nos corremos los dos. Es incontrolable!!! Volvemos a ahogar esos suspiros de placer pero él y yo nos oímos sin emitir sonidos. Nos presentimos.

Cuando se fue, dejó necesidad de polla. Hay veces que no se muy bien si es mejor follar aunque sea así o no follar. Cachonda como una perra me dejó.

La semana anterior en una de nuestras conversaciones, sin prestarle mucha atención le solté: “ El lunes he quedado con Marta” …. no hizo mención ninguna ni prestó curiosidad a la frase. Pero yo sabía que lo había leído. Después de él hoy, yo tenía otra cita y además, con alguien con el que él habla y tienen ganas de conocerse, bastantes ganas.

bed-linen-1149842_1280.jpgLo que él no sabía es que la cita con Marta había derivado, por varios motivos, en una cita a cuatro. El follador de Marta, que no conozco, Marta, Marcos y yo. La cita sería en un local liberal que nos dimos cuenta que asistíamos con asiduidad cada una con nuestros hombres y que no habíamos coincidido por muy poco. Era gracioso.

Nos tenemos muchas ganas, muchas muchas. Desde nuestro encuentro en el baño de aquel bar hace unos meses no hemos podido volver a quedar y nos deseamos. Hubiera estado bien quedar las dos solas primero pero “usar” a nuestros folladores como espectadores de nuestro descubrimiento nos da mucho morbo a las dos. Así que podría ser una cita de descubrimiento nuestro puro y duro, que alguno de ellos intervenga o que intervengan los dos, intercambio completo de parejas o incluso, como le he pedido, que me gustaría que me prestara a su follador, para conseguir mi doble penetración, tan deseada por mi en los últimos tiempos. Que la vea ella sería muy morboso y especial.

Mi gozo en un pozo… Marcos tenía problemas en el trabajo y no íbamos a poder quedar, asi que a mediodía ya sabía que no iba a tener cita a cuatro. Vaya chasco!!! Bueno, lo hemos dejado para la semana que viene. Quedar dos personas, es difícil… pero ya quedar cuatro es de nota, os lo puedo asegurar!!!

En fin… me dediqué a sacar trabajo adelante. Cuando más concentrada estaba entró un mensaje:

  • Hola hermosa Estefanía. Qué tal estás?
  • Hola guapeton!!! Muy bien y tu?
  • Siempre me miras con buenos ojos. Pues he estado con un poco liado estos días pero ahora estoy menos liado
  • jajaja con los que tengo… y es que eres guapo
  • Qué me quieres pedir? Tanta adulación debe ser por algo
  • jajajajaja…pedir? Puedo pedirte muchas cosas pero no era mi intención
  • Ya lo sé. Qué pedirías?
  • Tu tiempo conmigo
  • Concedido!!
  • Que fácil!!!
  • Siempre ha sido fácil. Bueno, no siempre. Pero contigo sí
  • Si, claro que lo es… cuando hay disponibilidad, por supuesto. Me piensas?
  • Pues claro que te pienso, por eso te he escrito
  • Fíjate que no he tenido tiempo ni de leer tus andanzas
  • No hay muchas….
  • No como tú, que no escribes aunque te den dinero
  • Te apetece tomar algo hoy?
  • Tenía ese pálpito. Y no hay nada como preguntar para dejar de ignorar
  • jajajaj… tienes buenos pálpitos

Y así, de repente, Carlos fue mi opción para esa tarde. Ya he follado una vez con él y nos hemos visto un par de veces más para café o caña terminando metiéndonos mano en el coche. Todos los días que hemos quedado me lo he pasado muy bien. Es un tío muy divertido, culto, amable y soltero…. creo que es el único soltero que me estoy follando ahora. La primera vez estuvo bien pero estaba segura que la segunda vez que sintiera esa polla follándome iba a ser muchísimo mejor. No me equivocaba. Ha sido una tarde para recordar:

Reservó hotel del tirón. A los dos nos apetecía follar y se lo dije directamente. Era lo que buscábamos, no había que darle vueltas. A mi cita aparecí tal y como iba esta mañana, con mi vestido amplio y sin bragas ni sujetador. Nos tomamos una cerveza antes en un sitio muy bonito al lado del hotel en el que estábamos solos y pudo comprobar que lo que le había dicho era cierto. Metió su mano en mi entrepierna para calar mi coño con sus dedos. Cuando lo hizo, se los llevó a la boca para saborearlos. Un bulto apareció en sus pantalones. Estábamos excitados ya además a mi me excitaba mucho más saber que íbamos a follar seguro. Que la habitación nos esperaba y que íbamos a poder dar rienda suelta a nuestros deseos.

A Carlos le encantan mis tetas. Le encanta chuparlas, sorberlas, pellizcarlas, morderlas… un día en el coche se dedicó a ellas en exclusiva. Consigue siempre que aparezca algún moratón al día siguiente de haberle visto. La verdad, no me doy cuenta cuando lo hace por que me gusta mucho como siento su boca en ellas, pero las tengo sensibles, mi piel es sensible en general.

Cuando me tumbé en la cama comenzó por ellas posicionándose sobre mi. Me besaba en la boca y alternaba con mis pechos. Ya desnudos, por que no perdimos mucho tiempo en quitarnos la ropa en cuanto entramos en la habitación, nuestra pasión se desataba. Deseaba esa polla dentro de mi, dura, estaba ya muy dura. Así que, como si mi deseo hubiera sido manifestado, con un movimiento de su cadera colocó la punta en mi coño balanceándose arriba y abajo. Acariciaba el clítoris y se quedaba en la entrada. Mis caderas se meneaban para provocar el máximo placer y hacer que esa polla entrara en mi, hasta el fondo. Y mientras me besaba hizo que sucediera, despacio, lentamente, saboreándola con mis labios. Le agarré del culo, no la saques, pensé… métela incluso más dentro y así lo sentí. Cada vez más dentro. Mis sinuosos movimientos me iban a provocar llegar al primer orgasmo. Su polla alcanza un espacio que provoca mucho placer y hace que estalle desde muy profundo. Exploto, me corro, su polla sigue dentro, dura, dándome mucho más placer. No quiero dejar de sentirla.

Con su humor característico, por que no dejamos de bromear, hablar y reir mientras follamos me pide que le cabalgue. Y lo hago. Me pongo a horcajadas en su cuerpo e introduzco la verga en mi coño con cuidado, sintiéndola. Él busca un punto como si de una diana se tratara. Cuando lo halla, algo se activa en mi. Ese punto que alcanza me hace no querer cabalgar como tal, no quiero que esa polla salga de ese punto, por lo que mis caderas realizan un movimiento de adelante hacia atrás queriendo notar más ese placer. Mi cuerpo se inclina unos grados determinados, ni mucho ni poco y Carlos coge mis manos y las apoya en su pecho para facilitar esa posición. Sigo mis movimientos y no puedo explicar muy bien como siento eso que estoy sintiendo. Por un momento sentí fluir todo mi placer desde muy dentro. Desde el interior de mi vagina sube y baja. Sube hacia mi columna y baja hacia mis piernas y se extiende por el coño, el clítoris… retumba para darme todo el placer. Y se abre una fuente, la fuente de mi placer. Cuando alcanzo ese orgasmo los siguientes movimientos que hago los acompaña un chof, chof, chof muy claro. Mi squirt ha empapado a Carlos, su polla, sus huevos, incluso ha mojado la cama.

Todo lo contrario de quedarme saciada en ese momento tengo una necesidad grande de volverlo a sentir. Algo adictivo está sucediendo en mi cuerpo. Esa parte sensible que me causa el placer tocada por esa polla tiene que seguir dándome eso y sigo moviéndome para provocarlo. Varias veces más lo consigo, en la primera serie creo que cuatro orgasmos han sido en menos de 5 minutos. Sigo intentándolo y hay varias series más conseguidas. Hace calor, sudo, pero no puedo dejar de moverme. Decido tumbarme y descansar. Ahora es el momento de que Carlos me folle. Intenta encontrarme ese punto estando encima de mi. No es como cuando estoy yo encima pero consigue mucho placer en mi coronando en algún orgasmo más.

Me da la vuelta, me pone boca abajo y me folla desde detrás con las piernas cerradas…. hay momentos que acelera el ritmo, no le veo la cara pero está intentando llegar a su orgasmo. Aunque se que quiere aguantar por que él solo se corre una vez y, en ese caso, se acabaría la fiesta. jajajajaj.

Aún nos queda que cabalgue otra vez, ya he descansado y mi cuerpo pide marcha. Me subo, me calzo su polla y mi coño chorrea y chorrea… sin control. Es alucinante!!! Cada vez que alcanzo un orgasmo, mi cuerpo libera líquido. No había experimentado nunca nada así. Carlos está encantado, se le ve feliz. Su polla logra su objetivo y él está encharcado de mi. Me saco la polla y le restriego mi coño por su barriga para que sienta todo lo mojada que me deja. Aprovecha para observar mis tetas, mis aureolas, mis pezones. Comenta lo mucho que cambian de antes a durante el acto sexual. Cambian de color, de tamaño, de forma… parece un gran experto en tetas!!! y a mi me encanta que me las sobe y las disfrute.

Vuelvo a meterme la polla, sigue dura, con ganas de darme placer y en la siguiente cabalgada uno de los squirt me llegó incluso a salpicar la cara. Ahora me incliné muy bien hacia adelante y las paredes de mi culo notaban la dureza de la verga entrando y saliendo, Me gustó mucho identificar aquel placer en ese lugar, fue especial.

Cuando terminaba de sentir el siguiente orgasmo, quería más, otro… por mi mente pasaba la hidratación que tendría que tendría que sufrir mi cuerpo tras esa sesión de sexo. Pero no había terminado ahí mi placer, no…. estaba disfrutando todos mis orgasmos pero hubo uno…. muy especial. Mi vagina se contrajo brutalmente, noté como estrangulaba esa polla. Además de que la fuente se abrió de nuevo, mi clítoris tembló, se estremeció sin estimulación, por el simple roce de las cabalgadas. El conjunto de placeres hizo que levantara mis brazos y gritara: “Me vuelvo loca!!!!!!” y realmente lo sentía…. me volvía loca de placer.

Carlos me colocó de lado, ahora le toca a él. Folla con ansia, deprisa, metía y sacaba.. había estado aguantando pero ya no podía más. En unas pocas embestidas, con una de mis nalgas a su disposición, sentí su semen corriéndome y bajando por mi pierna, caliente…

Nos duchamos entre risas y bromas. Él enchufó la alcachofa del agua hacia mi y después yo la dirigí hacia él. Me habría quedado allí un mucho rato más pero ya se hacía tarde. Fue genial.

Anduvimos hacia los coches cogidos por la cintura y nos fundimos en un gran beso y abrazo al despedirnos. Lo habíamos pasado muy pero que muy bien. Da gusto empezar así la semana.

Y mañana? Tengo otra cita!!!

Os la cuento…..

(Continuará)

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