Un viaje diferente…

(Relato a cuatro manos) Autores: Xicotaytantos y Estefanía

(El)

Cogió el cercanías como solía hacer para volver a casa, con la diferencia de que ese día era mucho más tarde de lo habitual. Al final ir a Madrid era mucho más cómodo en tren que meterse con el coche y tener que pelearse con el tráfico.

Se le había complicado el día al final, con una cena con la que no contaba pero a la que no había podido negarse “por imperativo laboral” y al final cogía el último tren, con lo cual el andén estaba vacío. No tuvo que esperar mucho a que llegara el tren y se subió al vagón. No había nadie más allí; parecía que su trayecto iba a ser tranquilo, porque a esas horas ya estaba todo el mucho en casa, y el que no estaba, era porque ya no volvería hasta el día siguiente.

En la siguiente estación se subió al mismo vagón una mujer. Evidentemente no puedo evitar fijase en ella: rubia, atractiva y sugerente… con unos vaqueros que dejaban ver que a pesar de pasar de los 40 el trasero seguía estando en muy buen estado, una blusa blanca, ligera en la que se adivinaban unos pechos que hacían juego con el trasero. Unos botines de tacón, y un abrigo de cachemir de color arena que se había quitado, puesto que allí hacía calor. El conjunto era muy sugerente, muy sexy…. muy apetecible.

  • Buenas noches. – Lo dijo cuando se cerraron las puertas. Resultaba un poco incómodo estar ellos dos solos y que al menos no saludara, aunque sólo fuera por educación.
  • Buenas noches. – Respondió ella al mismo tiempo que sonreía y se sentaba justo enfrente

Los dos iban mirando el móvil, pero de vez en cuando levantaban la mirada para mirar a la persona que tenían enfrente. Algunas veces, las miradas se cruzaban, y alternativamente uno de los dos no podía evitar sonreír, al menos para sí. Al cabo de un rato, ella le preguntó:

  • Vas muy lejos?
  • Hasta la última parada. Tengo allí el coche para ir a casa. Y tú?
  • También. Justo lo mismo. Es la primera vez que voy a Madrid así, pero como últimamente no se puede siquiera entrar, he probado a ver qué tal. Pero ahora me da un poco de cosa llegar hasta el coche, porque no hay mucha gente
  • No te preocupes, que estamos los dos con el mismo problema. Si quieres te acompaño hasta tu coche para que te quedes tranquila
  • De verdad? Pues no sabes cuánto te lo agradezco. Eres muy amable
  • Bueno, no me cuesta ningún trabajo

LLegó la última parada y bajaron del tren. Salieron al aparcamiento y distinguieron fácilmente los dos coches solitarios, relativamente cerca el uno del otro.

  • El aquel tu coche? – Preguntó él
  • Pues sí
  • Pues mira… el otro es el mío, con lo que me pilla de camino. Así no te sentirás tan culpable, aunque ya te digo que es un placer.

Fueron caminando despacio hacia allí. Ambos podían sentir cómo la tensión entre ellos iba aumentando. Se gustaban, pero ninguno se atrevía a dar el siguiente paso. Ella pulsó el botón de la llave y los intermitentes indicaron que acababa de abrirlo. Cuando llegaron al coche de ella, se giró de repente y sus cuerpos chocaron, ella se desequilibró y él acertó a sujetarle por las caderas para que no cayera.

  • Vaya…. está claro que esta noche eres mi salvador…
  • Casualidades de la vida

Sus caras estaban muy cerca y las manos de él seguían en su cintura. El se inclinó hacia sus labios y ella completó la distancia; hacía rato que ambos deseaban probar los labios Captura de pantalla 2018-12-29 a las 15.15.59.pngdel otro. Fue un beso largo, profundo, con lenguas que se cruzaron…. él dudaba qué hacer con sus manos, pero recibió la respuesta cuando sintió que ella acercaba su pelvis hacia su sexo para sentir su erección. Sus manos treparon hacia aquellos pechos que le habían parecido tan apetecibles, desabrochó un par de botones de la blusa y pellizcó ligeramente los pezones que ya se notaban duros, y ella gimió ligeramente.

(Ella)

  • He sentido este deseo desde que te he visto entrar en el tren –  dijo él.
  • Ha sido atracción mutua…algo nos conecta….

No terminé de decirlo cuando volvía a sentir sus labios en los míos, abiertos, con deseo….su lengua se aventuró a jugar en mi interior y fue muy bien recibida. Un escalofrío recorrió mi espalda, desde la nuca hasta mis tobillos, haciendo palpitar mi sexo y lubricando su entrada, preparado para cualquier cosa.

El parking estaba vacío, solo se oían los ruidos del tren en la vía y nuestras respiraciones agitadas por la excitación. No podía parar de besar y de recibir esos besos apasionados. De tocar mis pezones pasó a abrir completamente la mano y manosear mis pechos completamente, con fuerza, parecía asirlos para que no me escapara. Yo gemía de gusto, me encantaban sus grandes manos y su manera de besar.

(Continúa……)

Este relato forma parte del libro que hemos escrito Rodrigo y yo…. está disponible en este enlace… ¿quieres saber como termina nuestra historia?

https://www.amazon.es/dp/B07TN93ZS8

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3 comentarios sobre “Un viaje diferente…

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