El ascensor

AUTOR: Corsario Negro

La historia que te comento la viví hace ya al menos 15 años; mi novia era una camarera ecuatoriana en una conocida discoteca latina de Madrid de aquel entonces.

La recogí y salimos un domingo en la mañana, hacia nuestro hotel preferido, llevábamos muchas ganas. Era un hotel pequeño en el centro de Madrid, en el interior de un edificio con viviendas normales.

Para nuestra “mala” fortuna el hotel estaba lleno, aunque la dueña nos dijo que se liberaba una habitación en breve, que nos diéramos una vuelta, un cafetito y al volver estaría lista.

Resignados salimos al ascensor, aunque nos equivocamos, y en lugar de bajar, subimos a la última planta ☐

Un poco desorientados nos vimos allí, que salimos al descansillo y nos quedamos escuchando los sonidos del edificio; absolutamente NADA.

Ya íbamos calentitos así que empezamos con los besos y caricias, ella llevaba vestido, era verano.

La temperatura sexual nos subió aún más y, dado que llevábamos allí al menos 10 minutos, o eso nos pareció, ni se oía nada ni se ha ido movido el ascensor, abrí la puerta la empujé dentro y dejé su bolso en la puerta atrancándola, para evitar que lo llamaran y se activara; así que su vestido subió hasta su cintura, su tanga se hizo a un lado, mi pantalón se abrió y mi polla erecta salió buscando explotar. La alcé por las piernas, con mis manos sujetas a la barra del ascensor, de modo que quedó a horcajadas, con los muslo en mis antebrazos…

Su vagina quedo a la altura justa de mi pene, ella guió, con su mano, mi polla hasta su “entrada” y la empotré como si no hubiera un mañana, recuerdo que dio un salto al recibirme, y empezamos a follar con pasión y risa, conscientes de la travesura….

Llevaríamos poco, cuando oímos pasos por la escalera de madera… vestido abajo, mi polla entrando en el pantalón como pude embutirla y a correr al descansillo a disimular que esperábamos el ascensor…

☐☐☐☐

Absoluta vergüenza, era la recepcionista del hostal, que venía subiendo a ver en que piso estaba atascado el ascensor, al vernos allí nos miró con cara de saber que estábamos haciendo…

Fue buena, se apiadó, bajó el tono de la mirada de reproche y nos dijo: bajen, la habitación ya está disponible ☐☐☐

Y bajamos a rematar, pero con una carita de niños regañados…

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