El primer swinger de Estefanía

Autor: EvaGom

Pilar y su esposo Emilio eran nuestros amigos desde hacía años. Compartíamos las reuniones de los sábados, salíamos juntos a bailar o comer y nos visitábamos regularmente. Nuestra relación era rutinaria como puede serlo una relación de amistad entre parejas casadas de profesionales. 

Rutinarias y hasta aburridas. Nos juntábamos los sábados en casa de ellos o en la nuestra, bebíamos moderadamente, charlábamos o veíamos videos y nos acostábamos tarde.

Un día que habíamos bebido más de la cuenta, Emilio propuso como una broma si en vez de ver una película de las normales no veíamos una película porno que había conseguido. Tanto Estefanía (mi esposa) como yo veíamos algunas de vez en cuando, pero nunca lo habíamos hecho con otras personas. La bebida y el aburrimiento nos impulsaron a aceptar y los cuatro nos tiramos en la gran cama de Emilio y este puso un video hard porno.

Pronto cesaron las risas y los comentarios jocosos. Los cuatro mirábamos las imágenes y se sentía una tensión palpable entre nosotros. De reojo capté un leve movimiento y disimuladamente observé que Pilar tenía la mano entre sus piernas y se apretaba la vulva a través del pantalón. Emilio tenía un tremendo bulto que revelaba su erección. Yo empecé a sentirme más nervioso y confuso y Estefanía también, en un momento mi esposa se levantó y diciendo que era muy tarde, cortó el curso extraño de la reunión y nos retiramos. Pero aunque ninguno lo mencionó, aquella noche había resultado excitante y al volver a la casa hicimos el amor apasionadamente. Mientras yo la penetraba me susurraba al oído:

-Viste… viste…a Pilar… la viste??… Se estaba masturbando delante nuestro!!!.

Nuestras reuniones ahora estaban cargadas de expectativas. Yo empecé a mirar a Pilar con otros ojos. Y las miradas de Emilio a las piernas de Estefanía eran más que elocuentes.

Una noche Emilio propuso que jugáramos a los dados y que el que ganara podía pedir al perdedor que hiciera lo que se le antojara, y todos  aceptamos. Pilar perdió la primera partida y Emilio ganó.

-Sácate el pantalón… y muéstranos las nalgas… – le ordenó a su esposa.

Ella se retiró al baño a quitarse la prenda. Yo estaba atónito y excitado, no lo podía creer. Estefanía se pasaba la lengua por los labios nerviosamente. Pilar volvió cubriéndose con una larga casaca que le llegaba casi a las rodillas, luego se volvió de espaldas y la levantó…

-Ohhh..;- mi exclamación ahogada se escuchó claramente.

Las nalgas de Pilar eran blancas y perfectamente proporcionadas; sus muslos suaves y tersos; la línea de su cintura, fina, que no había perdido pese a los dos hijos. Ella era pequeña y delgada (1.50m, no más), sin embargo sus curvas eran armoniosas y sugerentes. Un tanguita transparente destacaba aún más su erotismo. Un tanguita con una reveladora mancha húmeda entre sus piernas. Estefanía y yo estábamos absortos… Emilio me tocó el brazo…

-¿Por qué no vamos arriba… a los dormitorios…?

Yo asentí, aún demasiado confuso para poder hablar. Ellos subieron delante nuestro tocándose y abrazados. Una vez en el dormitorio de huéspedes se tiraron en la cama.

-Mejor…  mejor nos vamos… dije.

– Apaga la luz… y quedaros… si quereis… me dijo Emilio.

Captura de pantalla 2018-10-15 a las 13.43.25.pngYo apagué la luz, una semipenumbra invadió el cuarto. A la tenue luz que se colaba por la puerta pude ver como él se quitaba la ropa… ¡Iban a hacerlo allí mismo!! ¡Delante nuestro!! El gemido de Estefanía me hizo volver la vista hacia ella. Me apretó la mano y la llevó contra su pubis.

-Hagámoslo… hagámoslo aquí… en la misma habitación… ahora mismo…;

Nos desnudamos rápidamente y nos tiramos en la alfombra.

-OOHHH!!!,  el grito ronco de Pilar nos hizo mirarla para ver el instante preciso en que era penetrada por Emilio.

Estefanía me jadeaba con impaciencia y no la hice esperar… Estaba tremendamente mojada y entré en ella fácilmente. Pronto el ruido de cuerpos, gemidos y jadeos llenó el cuarto… La excitación me hizo venirme rápidamente. Nuestros amigos continuaban copulando violentamente. Tomé a mi esposa de la mano y nos retiramos a nuestro dormitorio. Estefanía se echó boca arriba y cerró los ojos intentando calmarse.

-Se la folló… delante nuestro… ¿te das cuenta? ¡Lo hicieron en nuestra cara!.

Era evidente que aún estaba excitada. Después de un rato se levantó y entró en el baño del dormitorio. Mientras esperaba por Estefanía, Emilio entró al cuarto. Totalmente desnudo y con el pene semierecto se sentó a mi lado y me preguntó si siempre lo hacíamos tan rápido. Antes que pudiera contestar se abrió la puerta. Estefanía regresaba del baño. Vaciló un instante al ver a Emilio desnudo en nuestro lecho matrimonial, pero luego se acercó y se sentó en la cama. Ahora mi esposa y mi amigo se miraban con intensidad a los ojos. Nadie hablaba. Sin dejar de mirarla él me dijo:

-Anda a ver a Pilar… anda… vamos…;

Yo no sabía qué actitud tomar. Me sentía excluido. Entre los dos había una clara comunicación, intensa y electrizante. Me levanté aún vacilante y vi a Pilar hacerme señas desde fuera. Estaba también desnuda y su cuerpito revelaba formas que aún me quitan el sueño.

Caminé dubitativo mirando ora a Pilar, ora a Estefanía  y Emilio que seguían mirándose sin hablar. Finalmente Pilar me tomó de la mano y me sacó de la habitación. Yo me volví a ver hacia adentro y ella me abrazó por la cintura pegando su pubis húmedo y pegajoso contra mis nalgas desnudas.

-Hace tiempo que Emilio desea a tu esposa. ¿No lo habías notado? me dijo.

– Mejor no los mires… él… él se la va a follar, sabes?

Yo me aparté y cerré los ojos.

– ¿Quieres hacérmelo, verdad?… Quieres tirarme en mi propia cama, en las narices de mi marido, escuché decir a Estefanía.

– ¿Y crees que yo… que yo voy a dejarme… así como así…?

– Sí ; dijo Emilio…

Creo que tu deseas más, que yo que te lo haga… Creo que Eduardo no te hizo acabar y que estás caliente… creo que… mejor… dejamos de hablar… si! …si!… tócame la verga!… vamos, chúpala!!… chupa los jugos de mi esposa… mmmm… aaa… assssii… chúpalaaa…

Los sonidos de succión y los jadeos de mi mujer eran claramente audibles… ¡le estaba chupando el pene! De pronto sentí una succión en mi propio miembro. ¡Pilar estaba arrodillada mamándomela! Su preciosa boquita engullía mi polla haciéndome una mamada, que tuve que parar. Se levantó y me besó metiéndome la lengua entre los labios.

– El se va a tirar a tu mujer… ¿No quieres tirarte la suya?…susurró mientras nos alejábamos hacia el cuarto de huéspedes y alcancé a oir a Estefanía gritar…

-¡Me penetraste……hijo de puta…  me estaasss follando! En mi propia cama matrimonial!!… siii hazloooo… hazloooo !!.

Luego Pilar me arrastró a la cama tocándome y acariciándome me guió sobre ella… era hermosa. Sus entrepiernas estaban increíblemente mojadas…

– Vamoss… penétrame… vamosss me decía al oído.

Aún nos llegaban los ruidos, jadeos y frases entrecortadas del otro cuarto… Crujidos de cama y violento choque de cuerpos nos indicaban más un combate que un acto sexual.

– Emilio es así… un animal… pero tú eres más suave… más gentil… vamos házmelo;

Finalmente olvidé a Emilio. Olvidé a mi esposa… y penetré en la pequeña y lubricada vagina de Pilar.

Desde entonces Estefanía, solo piensa en Emilio y recuerda con cariño la experiencia vivida. Creo que desea repetirla.

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